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Casa Palacio de Espartero en Logroño
 

Biblioteca de Espartero (DOS)

Parece lógico. El mayor número de volúmenes encontrados en la biblioteca de la Casa-Palacio de Espartero están relacionados con el ejército. La generalidad son libros sensu stricto, pero también existen publicaciones periódicas, sean revistas o prensa. Para la concreción, sistematización y análisis del amplio espectro temático de ambos, necesitaba establecer un criterio o punto de partida, decidiéndome al fin, por ayudarme de los Programas de Estudios del Centro donde se formaban los profesionales de la milicia en aquellas fechas, o sea, del Colegio General Militar creado en Madrid durante su Regencia en el año 1842.

Fernández Bastarreche, nos dice que las asignaturas se distribuían en tres bloques de conocimientos: uno de tipo científico, otro de signo militar y un tercero bajo la denominación de "clases accesorias". En el primer bloque se estudiaban las distintas partes de las matemáticas (Aritmética, Algebra, Geometría, Trigonometría y Ecuaciones) y un grupo de materias relativas a las fortificaciones y reconocimientos militares. Las específicamente militares formaban a los alumnos sobre Ordenanzas, Táctica de infantería y caballería ligera, Contabilidad y procedimientos militares y Descriptiva y Dibujo militar. Y finalmente, durante un único semestre, recibían clases de Religión, Historia, Geografía, Gimnasia, Francés, y durante todo un año, de Equitación, esgrima y baile. Con este esquema podría poner orden sobre el magma de revistas y libros encontrados en la Biblioteca del General sobre estas disciplinas, y decidir si estaba al día de la literatura profesional.

Para el estudio de las revistas coleccionadas, al nivel pretendido en este trabajo, no parecía tener excesivos problemas, pues la información bibliográfica sobre el particular me resultaba más que suficiente. Pero en cuanto a los libros no me sucedía lo mismo, ya que la literatura especializada no me aportaba excesivas pistas y me quedaba sin saber casi todo sobre las autorías. En consecuencia, ante esta carencia fundamental, mi decisión fue recurrir a la enumeración de las obras encuadrándolas en las disciplinas del curriculum del Colegio Militar. Y la primera conclusión que sacaba era que el bloque de estudios científicos resultaba estar muy descompensado porcentualmente en relación con los otros dos. Las distintas ramas de las matemáticas sólo se cubrían con cuatro títulos: dos volúmenes de Matemáticas del Sr. Vallejo, otro recogido bajo la simple denominación de Matemáticas, un tercero nominado Tratado de Matemáticas del mismo autor que el primero y finalmente el titulado Principios de Geometría. Igualmente las obras referentes a fortificaciones y reconocimientos militares eran muy pocas. Sólo las tituladas Memoria de fortificación, Organización militar "y sistema permanente defensivo de la Península española y posesiones adyacentes" -Oficial del Cuerpo de Ingenieros- y Defensas marítimas (395). El número de volúmenes relativos al bloque de conocimientos y enseñanzas específicamente militares era muchísimo más amplio que el anterior. Sobre la asignatura de Táctica se agrupan en las estanterías dos colecciones de 14 volúmenes bajo los títulos genéricos de Tácticas militares, así como un buen número de otros con encabezamientos mucho más concretos, como Táctica de línea, Las maniobras del ejército, Evoluciones de Brigadier, Ejercicios de maniobras, Maniobra de infantería, Ataque de Places, así como De las tres armas (que parece responder al escrito por el General Manuel Gutiérrez de la Concha, Proyecto de táctica de las tres armas). De la asignatura sobre Ordenanzas hay inventariados al menos uno con este mismo título y otros dos con los de Reglamento de infantería) y Reglamento provisional del método de los cuerpos y dependencias, pero como además se agrupan en las baldas más de una docena de publicaciones de Decretos y Ordenes militares, (Reales Decretos (1814-1827), tres legajos con papeles de los mismos, una Colección de ellos, dos volúmenes con Ordenes de S.M. y seis volúmenes bajo el nombre de Colección de Decretos, esta disciplina queda bien servida. Por el contrario, no parece que Espartero se sintiera muy atraído por la materia de Descriptiva y Dibujo militar, pues únicamente hay inventariado sobre esta cuestión el libro de F. Villamartín titulado, Nociones del arte militar -Madrid, 1862-. Finalmente sobre la rama de Contabilidad y procedimientos militares no encontramos ningún volumen directo, aunque sí otros que pueden suplir de manera indirecta y de modo mucho más general esta cuestión. En la Biblioteca se encuentran al menos los siguientes títulos sobre economía en general: tres volúmnes de Economía política, otros tres Tratados de economía política, uno de Economía política y otro de Economía político-práctica. En mi opinión pueden pertenecer, el primero a la conocida Historia de la economía política en España de H. Colmeiro); el tercero a alguna de las múltiples ediciones del conocidísimo Curso de Economía política de A. Flórez Estrada; y el último al titulado Economía político-práctica o examen del proyecto de arreglo de la deuda de España de Camilo Labrador (Madrid, Imprenta Andrés y Díaz, 1850). Si es como supongo, Espartero tiene en su Casa los escritos de aquellos años más destacados de esta materia, sin que le falte otro de los best seller de la primera mitad del siglo XIX, La Ley Agraria (nº 453), supongo de Jovellanos.

Pero además de los libros ubicados anteriormente en el esquema propuesto, en la Biblioteca de Espartero se encuentran otros relacionados con campos mucho más especializados o cuasimonográficos de temas militares, así como los inventariados de forma vaga, y que no puden ser identificados. En cuanto a los primeros, hay volúmenes referidos a las "armas generales", como los titulados Escalafón de infantería, Estado de infantería, Escalofón general de Infantería, Introducción de caballería y Examen de las tres armas; a los "cuerpos especiales o facultativos" como Organización del cuerpo de artillería, Personal y honradez del cuerpo de artillería, Cuerpo de ingenieros, Estado del cuerpo de ingenieros y Tablas de la frontera; y a los "cuerpos auxiliares", como Escribano militar, Servicio de sanidad militar, Justicia militar, Código militar, Sesiones militares, Tratados de Enseñanza militar y Ejercicios de la escuela práctica y ejercicios generales. Sobre este bloque de materias específicamente militares, existen otros tres títulos: Album del ejército español, Diccionario de batallas en tres volúmenes, y una Histoire militaire, en francés, de otros dos volúmenes; así como 26 volúmenes de "distintos estudios y tratados militares" totalmente inidentificables, al recogerse en la relación notarial vagamente. Encontramos, también, en las estanterías de la Biblioteca de Espartero, las revistas o publicaciones más sobresalientes de la prensa militar del momento. Hay cuatro volúmenes de la Revista Militar, publicada en abril de 1838 y desaparecida con la paz de Vergara, siendo dirigida por Evaristo San Miguel con un tono liberal muy en consonancia con el grupo de Seoane, o sea del propio Espartero; y más tarde, año 1845, resucitada bajo la dirección del Coronel Eduardo Fernández San Román y cuyas edicciones cubrieron más o menos un década. Están, igualmente, las dos publicaciones dirigidas en los primeros años cuarenta por el capitán Eduardo Perotte, El Grito del Ejército y La España Militar. La primera nacida en marzo de 1841, de la que tiene dos volúmenes, posiblemente la colección completa, y que apenas "sobrevivió a la hostilidad de su principal blanco, Evaristo San Miguel, ahora ministro de la guerra"; y la segunda, sustitutiva de la anterior, con una vida efímera de poco más de un año. Y de los periódicos técnicos especiales Espartero tenía 17 tomos de la revista Memorial de Ingenieros.

Desconozco todo sobre cuáles fueron los libros de texto de las "clases accesorias" de los alumnos encaminados a la milicia en aquellos años. Sin embargo, acomodándome a las áreas de conocimientos impartidas en el Colegio bajo esta rúbrica, he podido concluir que Espartero estaba bien abastecido sobre algunas. Por ejemplo, sobre Historia, a la que dedicaremos un apartado posterior íntegramente. Son abundantes también los relacionados con la Religión. Y en cuanto a las Lenguas, hay Gramáticas y Diccionarios de las lenguas francesa, inglesa e italiana, así como libros sobre Novísimo arte de la lengua francesa y Novísimo arte de la lengua inglesa y en los dos idiomas primeros. Más parca es la lista sobre Geografía, aunque posee un Diccionario de 16 volúmenes, y Equitación, con sólo dos títulos: Equitaciones militares y Embocadura del caballo y equitación. De Gimnasia, Esgrima y Baile, no hay ninguno, tal vez por ser disciplinas de tipo práctico.

Los temas más atendidos por Espartero, a un nivel muy similar de los relacionados con su estricta profesión de militar, son los histórico-políticos. Si sumamos todos los libros de estos asuntos existentes en su biblioteca alcanzamos en total aproximadamente un centenar y medio de volúmenes. El problema es que la desidia notarial de no citar los autores o los títulos al hacer el Inventario dificulta enormemente el explicarlos y concretarlos. De cualquier modo, al clasificarlos y nominarlos, desarrollaremos nuestras hipótesis, con la conciencia de que en algunos casos nos podremos equivocar. En este sentido, para entenderme/nos, he optado por establecer cuatro subgrupos: en el primero he reunido los libros sobre temas extranjeros; y en los tres restantes, los tocantes a la Historia de España, distribuidos a su vez en Historias generales, monografías sobre cuestiones coetáneas histórico-políticas y escritos ligados directamente con la vida de Espartero. Esta posible arbitrariedad clasificatoria nos ayuda, no cabe duda, a la necesidad de comprensión.

El Duque de la Victoria no parece estar muy al día en literatura sobre cuestiones histórico-políticas extranjeras, pues sólamente existen en su biblioteca una docena de títulos, con un total de 21 volúmenes. Pero además, la gran mayoría son de temas franceses, o más correctamente napoleónicos, ya que más de la mitad de los libros encontrados en su Casa se refieren a Napoleón. Así, tiene un libro con el escueto título de Napoleón en dos volúmenes; también las Memorias en cuatro; y otras obras sobre algunas acciones militares del mismo. Los coetáneos estaban, pues, en lo cierto cuando le consideraron tan ferviente admirador del General Napoleón, como para plagiarle en algunos los discursos más destacados de su vida política. Pero es que además en su Casa, en el "cuarto de la cama rosa" del piso principal, hay hasta un "tintero de porcelana, figurando la tumba de Napoleón". El resto de libros sobre cuestiones extranacionales son prácticamente inexistentes. Se limitan a una Historia de Inglaterra en dos volúmenes, a otro sobre La revolución americana moderna, que suponemos se refiere a la independencia de las colonias inglesas de América del Norte, y a un tercero sobre Méjico.

Libros de Historia extranjera: La campaña de 1814 en Tolosa (francés), La revolución americana moderna, La batalla de Allemagne (francés), La campaña de 1812 en Rusia, La campaña de 1814, La Guerra de Oriente, Historia general de Humain (en francés), La conjuración de Méjic, Historia de Turenne, Historia de Inglaterra, Memorias de Napoleón y Napoleón.

Más posibilidades de información podía tener Espartero sobre la historia y la política española, por lo menos de la más próxima y de la que él mismo fue protagonista destacado, ya que en su biblioteca se agrupaban mayor número de libros. Pero la vaguedad del Inventario vuelve a ser desesperante. No sólo porque no se asocien títulos y autores como hemos reiterado, sino porque nada menos que cuarenta y cinco volúmenes son anotados con la fórmula de Libros grandes de historias, con lo cual no sabemos a que atenernos, y cualquier decisión resultaría "dar palos de ciego". Tal vez tuvieramos que suspender el juicio, y siguiendo el tan conocido consejo de Wittgensteins, callarnos. Pero, la inquietud de erudición que todo investigador y estudioso lleva dentro, aunque pese, me impulsó a proseguir ahondado sobre el asunto. Y lo primero que decidí fue distribuir estos volúmenes en los tres bloques citados anteriormente. He considerado como libros de Historia general de España a los 74 volúmenes siguientes: Libros grandes de historias (29 libros), Gobierno del Rey Carlos III, Libros grandes de historias (16 libros),8 Historia general civil (Seis libros), Historia de España (18 libros) Lafuente, Madrid, 1861-1868, Historia de España Idem, Historia Española moderna Marliani, (castellano Romey), Barcelona, 1841, España moderna (2 volúmnes) Marliani, Bruselas, 1842. Parecen perfectamente identificables los dos últimos de la lista, que sin duda pertenecen a su gran admirador Marliani. Igualmente, es posible, que los 19 señalados con los títulos de Historia de España, correspondan con la tan conocida obra de Modesto Lafuente, publicada en Madrid (Mellado) entre 1861 y 1868, y más tarde continuada por Juan Valera con la colaboración de Andrés Borrego. Sobre el resto, desconozco absolutamente todo.

He tenido un poco más de suerte al examinar los libros considerados como histórico-políticos españoles del momento sobre temas monográficos. Aquí, además de que hay protocolorizado ¡uno o dos!, con el nombre de su autor, -aunque sin coma, ni ningún otro signo ortográfico entre medias-, es posible alcanzar la identificación de algunos de los autores con mayores seguridades. Las consideraciones de la Guerra Civil en las Provincias Vasco-Navarras, Pabellón Español Calonge P., I., Madrid,1855-56, La Reina María Cristina, Memorias del General Espoz y Mina él mismo, Madrid, 1851, La revolución de 1854 Cristino Martos, Madrid, 1854, Elogio de los valencianos, Acontecimientos de Galicia Do Porto, J. ó José Concha, Juntas Municipales de Madrid, Política ultramarina Torrente, M., Madrid, 1854, Crítica de los fueros vascos, Memoria de la Isla de Cuba J. G. Concha, Madrid,1853, Revolución de julio de 1854 Borrego, Madrid, 1855, Corona poética de Dña. María Cristina, Historiador de la clase obrera F. Garrido o Marx(?), Torrente de la Isla de Cuba ¿Torrente?, Cuatro de pergamino que tratan de la guerra, Comentarios de la Guerra de España, De la Isabella, Memoria justificante Córdoba, París, 1837, Hardman, Isla de Cuba J.G. Concha.

Lo primero que se observa en la lista superior es que la gran mayoría están editados en torno a los años cincuenta y se ocupan preferentemente de hechos histórico-políticos nacionales posteriores a la vuelta de Espartero del exilio. En cuanto a temas, son variados, aunque se distinguen preferentemente cuatro: 1) la primera Guerra carlista y sus conexiones con los fueros; 2) la cuestión cubana, según el enfoque de dos autores: su cuñado José Gutiérrez de la Concha y M. Torrente; 3) el movimiento militar y juntero previo a la vuelta de Espartero al poder en el Bienio Progresista -posiblemente de Cristino Martos, Madrid, 1854-, -pueden ser los cinco artículos que Hardman publicó bajo el pseudónimo de Vedette en periódico Blackwood's Magazine en torno a los mismos sucesos-, y -¿de Borrego, Madrid, 1855?-); y finalmente los que referidos a las personas regias con las que convivió el General.

Sobre el resto me han llamado la atención los recogidos en el Inventario con los títulos de Historiador de la clase obrera (¿de Marx o Fernando Garrido?) y Acontecimientos de Galicia, que sin duda pertenece igualmente a su cuñado.

Parece que casi todos son regalados. De cualquier modo, el Duque tiene en su Casa un grupo de libros que alcanzan hasta 22 volúmnes dedicados a su persona. Están los conocidos de Marliani sobre La Regencia; el de José Segundo Flórez y el de los redactores de los periódicos "El Tío Camorra" y "El Espectador", así como algunos de sus más famosos discursos. Y no faltan otros sobre sus acciones más conflictivas: como el dedicado al bombardeo de Barcelona en 1842 y a los años de su permanencia en las colonias americanas escrito por un antiguo compañero de armas, el General García Camba.

En el Cuadro inmediato pueden verse los restantes con los supuestos autores de cada uno. Nº catálogo Títulos según Inventario Hipótesis sobre autores 173-174 Espartero (pasta de seda con dorados) H. y T. ; Barcelona 1869 265 Acontecimientos de Barcelona Van-Halem, A. Madrid, 1843 320 Asamblea Española 321 Actas de la inauguración del monumento a S.A. Ayuntamiento de Logroño 342 La Regencia de D. Baldomero Marliani, 1870 343-345 Historia de Espartero Flórez, J. Segundo, Madrid 1844 346-348 Pasado, presente y porvenir de Espartero "Tío Camorra" -"El Espactador",1848 461 Colección de varios discursos Espartero 481-482 Armas españolas en el Perú García Camba, Madrid, 1846 487 Sesiones del Congreso de los Diputados de 1854 495 Discursos políticos Espartero 583 Discurso Espartero 592 Al defensor del reino de Dña. Isabel 609-610 Scenes and adventures in Spain Anónimo (Poco Más) 648 Zumel (Enrique) "Gloria a Bilbao. Loa original y en verso", Madrid, J. Rodríguez, 1874.

Los demás libros existentes en la Biblioteca de Logroño de los Príncipes de Vergara son un auténtico maremagnum. Hay de todo. Más de unos "géneros" que de otros, sí, pero no parece que se dé ninguna orientación o criterio selectivo. Así, si sumamos las obras de literatura, de memorias y de biografías, nos encontramos con algo más de una veintena de títulos, pero tan anárquicos y dispares, como por ejemplo en literatura, las Obras de Víctor Hugo y El Corsario Rojo; o María, la hija de un jornalero de Ayguals de Izco y La mosquea de José de Villaviciosa); un "Quichotte de La Manche" y cuatro volúmenes de Autores du monde).

Sobre los únicos autores por los que parecen sentir S.A.S. alguna predilección son Calderón, del que tienen una Biografía y cinco volúmenes de sus Comedias; Quintana, aunque por otro motivo, cual fue el de ser Espartero, cuando era Presidente del Consejo de Ministros en 1855, su padrino en el día conocido como el de la "Coronación de Quintana", por lo que reúnen en su biblioteca, posiblemente regalados, títulos como Corona poética, o dos con el mismo título del acto; y ciertos temas anacreóntico-rústicos, -como las Poesías de Iglesias- y románticos, como el desarrollado en el libro, auténticamente best-seller del momento, El hombre feliz del portugués Teodoro de Almeida.

Tienen también en sus estanterías 37 volúmenes de la Biblioteca de Autores Españoles. La misma dispersión se observa en publicaciones que podemos definir como de signo utilitario relacionadas con estadísticas, informes y memorias técnicas. El "batiburrillo" de asuntos es tan variopinto que va desde un Tratado de Correos hasta una Cartilla de la Guardia Rural, pasando por los Grandes del Rey en Madrid y en Provincias, Anuarios Estadísticos de España, Instituto Criminal y el Tifus civil, por ejemplo, además de publicaciones sobre variados motivos hacendísticos.

Todavía, además de los libros y volúmenes analizados, están catalogados en torno a ciento veinte volúmenes más. Algo menos de la mitad se relacionan con libros de viajes alrededor del mundo, a Rusia, a Estados Unidos y a Holanda y Bélgica; estampas; e ilustraciones, y sobre todo los 17 volúmenes de La Ilustración de Londres. Otro cuarto -veinticuatro volúmenes- con cuestiones religiosas destacando los cuatro volúmenes de Historia Eclesiástica, y los ocho de la Biblioteca Eclesiástica completa, o el incluido en Indice de F. Lamennais titulado El Libro del pueblo; y la cuarentena de volúmenes, más o menos, que faltan por considerar, son tan variados que además de resultarme la gran mayoría completamente desconocidos, no sé donde situarlos en los esquemas que me he trazado.

En este sentido, por citar algún caso en particular, ¿dónde colocar libros como Tratado de Fair de Vin, Medallas parlantes, o el de 1863 del demócrata y republicano Eugenio García Ruiz, "Dios y el hombre"; o, y para finalizar, el de Ciencia de la China?.

Después de todo lo escrito sobre los libros existentes en la biblioteca de la Casa-Palacio de los Duques de la Victoria en Logroño, nos queda la duda, ¿realmente Espartero leyó los libros inventariados por el Notario después de la muerte de su mujer?. Y hemos de contestar con el manido adagio judicial in dubio pro reo. Por lo menos concedámosle el beneficio de que así haya sido. O como poco, que lo ha haya hecho con la gran mayoría. En este caso, ¿podemos desterrar la frecuente opinión sobre nuestro personaje, de que era un hombre inculto? ¿Quién lo sabrá?.

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