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odo lo relacionado con Rusia estaba de moda en aquellos años treinta dentro de un determinado grupo social. Las simpatías no sólo se referían a las cuestiones sociales y políticas, sino también a la manera de entender la vida. Esto se puede decir también en relacción con el mundo de los espectáculos. Los conciertos de "coros rusos" eran un acontecimiento social, y las películas de productoras y directores rusos se consumían con avidez. En esta página nos referimos a un "comentario" sobre este último tema.
"Errores y aciertos del cinema soviético"
"Forman ya verdadera legión los panegiristas del cinema ruso. Son casi tantos como los que, analizando minuciosamente el momento de crisis aguda con que atraviesa la industria mundial del lienzo de plata, ponen de relieve la decadencia de la producción capitalista. Desde que el régimen comunista de la U.R.S.S. decidió acometer la obra gigantesca de crear una nueva modalidad dentro de los ámbitos del arte en la que iban a cristalizar, una vez más, los vigorosos matices que han acusado siempre al genio eslavo, los que admiraban y prestaban un mayor valor a las obras maestras de la cinematografía germana y estadounidense se desencantaron. Vieron primero en los films que antes llegaron a los mercados europeos, procedentes de Moscú, una propaganda política, de un rabioso partidismo. Y bastaron dos o tres años para que vieran en ellos una tendencia técnica, de arte puro, y desprovista de lo que juzgaron ínica razón de existir de un nuevo cinematógrafo.
Pero es lo cierto que las causas que motivaron la fiebre productora de Rusia, en el aspecto de las películas, no sólo no han desaparecido sino que se han acentuado. El cine soviético sigue siendo esencialmente político y social, tendencioso, de una orientadísima propaganda. Lo que no puede, en modo alguno, eximir de apreciar los poderosos valores que encierra, portal básico de esa obra de "reclame" política. Sin su nueva técnica, sin la genialiadad que acusa en el movimiento de masas y sin su fuerza psicológica no habría sido posible la introducción en los mercados ni la llegada hasta la retinas intelectuales donde su triunfo ha culminado. Maravillosos sus juegos de luces y sus efectos estéticos a base de romper ángulos y de dar relieve a detalles de verdadera transcendencia llevando su máximo al concepto de que el cinema tiene su fuerza espectáculo en la exposición detallista, éstos han determinado,
del brazo del simplicismo exponente del asunto, el éxito alcanzado en una laboriosa batalla contra el cine de los países capitalistas.
Acierto indiscutible, refrendado por la opinión mundial, el conseguido por los creadores de la producción soviética muda y sonora al derivar hacia los nuevos cauces técnicos y artísticos en que hoy fluyen sus trabajos. Error agudísimo, sin embargo, el de mantener en sus films el sentido politico, cuya acentuación no desciende. El relieve del fracaso del cinema al uso está ya conseguido. Hay más: está abierta la honda brecha artística y comercial por donde filtrarse en provecho de la potencialidad industrial de la U.R.S.S. ¿Por qué Einstein (sic), Nicolay, Ekk, Friedrich, Dowjenko ... insisten en imprimir a sus films tan marcado carácter social y político? ¿No lograrían una mayor difusión de sus películas, quizás, a la larga, también más útil para sus fines sovietizantes?
Reputo como un error manifiesto la perseverancia de lanzar al mercado producciones que tropiezan con no escasas dificultades para hallar acogida favorable en las grandes empresas distribuidoras de los principales países de Europa, debido esencialmente al contenido ideológico. El triunfo señaladísimo de los rusos en el difícil arte de producir películas, en estos instantes de crisis que no sabemos a donde conducirán a las grandes productoras de América, de Alemancia y de Francia, no debieran alentar a forzar la máquina en el sentido propagandista sino en el aceptado por todos de la revolucionaria innovación artística que yo admiro con profunda reverencia."
"Por Alfredo Serrano".
La Rioja, 20 de mayo de 1933