"Sujetos ocio ": II República
Índice de los temas estudiados
I. Promotores de ocio. Empresarios de espectáculos
1. Empresa CINE RIOJA S. A. (CIRISA)
2. Alejandro Pueyo Allo
3. Hipólito Bergasa Muñoz
4. Otros empresarios
5. Promotores de Festejos taurinos
6. Asociaciones promotoras de espectáculos
7. Volumen de negocio de los espectáculos
II. Protagonistas.
1. La música: Joaquín Gasca Jiménez
2. El teatro: José Eizaga Otanes y la CLA
3. El fútbol: los "backs" del Club Deportivo Logroño
4. El debate sobre el cinematógrafo
5. Los toros: "Migueliyo" y "Pedriles"
III. Auxiliares de los espectáculos
1. Prensa y espectáculos públicos en Logroño
2. Remendistas de Programas de mano y Carteleras
3. Dependientes o empleados de espectáculos
IV. Sujetos de la socialización: los espectadores
I. Los supuestos económicos
Potencial demográfico de la demanda de ocio
Clasificaciones socio-profesionales
El tiempo libre: horarios laborables y días de descanso
Salarios, jornales y coste de la vida
II. El negocio del ocio. El precio de las entradas
Estratificación social de los espacios
Precios por espectáculos y locales dedicados a una misma clase
Precios de espectáculos musicales
Precios de espectáculos teatrales
Precios de los circos y el football
Precios cinematógrafo y juegos de pelota en frontón
Precios de bailes y espectáculos de varietés
Precios de toros, boxeo y luchas
Precios de cabaret y otros análogos
III. Aceptación de la oferta
Remendistas de Programas de mano y Carteleras (fragmento)
E
ntre el 14 de abril de 1931 y el 18 de julio de 1936 se imprimieron en Logroño más de tres millones de programas de mano para ser repartidos entre los espectadores asistentes a las distintas clases de espectáculos celebrados durante el quinquenio del régimen republicano. La cifra es considerable. No es tampoco corta la de los carteles murales "fijados en los lugares acostumbrados", la de los expuestos en el "interior de los locales comerciales" y la de los paseados en "las cabañas ambulantes" por las calles de la población. Este volumen cuantitativo, evidentemente, aporta sobre todo información comercial, pero también mucho más. Su análisis nos mostrará la vitalidad del ramo logroñés de la publicidad y de las Artes Gráficas, y cuál fue su situación económica; además de numerosos aspectos sociales y culturales de una pequeña capital de provincia española en la coyuntura de los años treinta. De estas cuestiones trataremos en este apartado, así como también de cuál fue el nivel técnico y estético que llegaron a alcanzar los "pasquines", octavillas y principalmente los programas de mano distribuidos.
Las fuentes existentes en la actualidad relacionadas con la contribución del "Timbre" nos permiten estudiar con detenimiento todos estos aspectos de manera minuciosa, y con amplia precisión, y tanto desde el punto de vista cuantitativo como del cualitativo. Procederemos metodológicamente del siguiente modo. Primero examinaremos en detalle los datos del número de programas y carteles de un sólo día genérico; después analizaremos el mismo aspecto de un mes completo; y finalmente, extrapolando los resultados anteriores, aportaremos los datos de todo el período de la II República. Hacemos notar que las totalizaciones finales no tienden a las máximas, sino todo lo contrario, se deducen a lo mínimo. En segundo lugar, con los documentos archivados de las "Certificaciones de los actos celebrados" analizaremos las condiciones técnicas y estéticas únicamente de los programas de mano y de las octavillas, pues no contamos con los documentos suficientes para hacer lo mismo con la cartelería mural, los "pasquines· depositados en los comercios o los acomodados a las "caravanas ambulantes".
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Precios del cinematógrafo (fragmento)
E
l espectáculo más barato en la ciudad, durante la República, es el de las proyecciones cinematográficas. Además, con diferencias muy sustanciales al de los demás. La sesión que sube de la peseta se considera cara, y está expresamente enfocada hacia al "público selecto".
Las múltiples oscilaciones de los precios dentro del mismo local están sometidas a un grupo de variables fáciles de identificar. En primer lugar, es la calidad de la película proyectada la que marca las diferencias, medida ésta por el éxito o eco de que viene precedida, por la proximidad de la fecha de su estreno, por las estrellas que forman el reparto, por el nombre de la productora, ... En segundo lugar, por el horario de las funciones, en las que los pases de vermouth, selecta o matinée (en torno a las siete), elevan los precios en relación con las funciones de tarde (sobre las cinco) y noche (a partir de la diez). La temporalidad semanal (los domingos son más caras las entradas que el resto de los días de la semana) y la festividad del día (Año Nuevo, San Bernabé, San Mateo, por ejemplo, tienen precios más elevados) también establecen diferencias. Y finalmente es el público al que van destinadas: las sesiones infantiles son muchísimo más baratas -también son de peor calidad y más monotemáticas las películas, casi siempre del oeste- o las destinadas a Los días de ..., martes fémina, por ejemplo. El resto de matizaciones, si influyen, parecen ser que son de modo muy escaso. Cuando se acumulan las tres variables señaladas en los primeros lugares los precios se elevan, cuando sucede todo lo contrario, bajan.
En los nueve espacios para proyectar cine se puede entrar a ver una misma película, o bien pagando todos los espectadores el mismo precio, como sucede en el Ideal Cinema de la Calle de los Baños -sólo hay butacas, con una orquilla de precios durante su funcionamiento, según las diferentes programaciones, que va de 1,25 a 0,20 pesetas-, o bien eligiendo uno de los diez precios distintos, que establecen los arrendatarios del Teatro Moderno. Entre ambos modelos anteriores hay distintas posibilidades.