Los espacios de ocio dominantes son los dedicados al cine. A medida que 'el cinematógrafo' fue perdiendo el carácter de diversión de 'feria' en casetas callejeras, los espacios ya existentes dedicados a otras recreaciones, en especial a la pelota, empezaron a usarse para proyecciones de
'cine mudo' en los primeros años diez. Y esto mismo sucedió con aquellos que nacieron exclusivamente para el teatro y la música. En los años veinte, y en especial cuando el cine se convirtió en
sonoro, el dominio de las proyecciones como espectáculo fue completo.
Así que en los años diez en el Frontón Beti-Jai se empezó a proyectar cine y en los veinte, al comparlo
Hipólito Bergasa, dividió lo dividió en dos partes y una fue exclusivamente para cine. [El interior en la imagen de la izquierda]. Algo parecido sucedió con
'El Moderno' y en menores proporciones con el
teatro 'Bretón de los Herreros'. El
'Frontón Logroñés', en los treinta, terminó dedicado totalmente al cine. Y hasta
'El Salón' de la CNT terminó siendo el 'Cinema Social'. Ya en los primeros años treinta nacen locales exclusivamente para cince como
'El Olympia' o 'El Alhambra".