El tema de la instrucción del obrero es uno de los objetivos o fines fundamentales del Estatuto de "El Centro Obrero" logroñés. Por ello durante las dos primeras décadas del siglo XX, fue el canalizar de las inquietudes culturales y formativas de los obreros. E intentaron convertir la teoría en práctica en las dependencias del Centro. Para ello se crean orfeones o coros, grupos de aficionados de teatro, de
prensa, escuelas de formación, ciclos culturales, .... Siempre con una marcada orientación de servicio a la "clase trabajadora".
Práctica cultural
Los
orfeones y/o coros se ocupan, fundamentalmente, de aprender y modular con corrección los himnos de los momentos iniciales de los mítines, las manifestaciones y las reuniones del Centro. Los más entonados fueron: "
Al 1º de Mayo", "Himno del Trabajo" y "La Internacional". Pero también frecuentaron otros tipos de música. Sobre todo la zarzuela [La marcha de Cádiz, La Reja de la Dolores, La banda de trompetas], coplas y jotas, conciertos de rondallas, ... y algún obrero virtuoso dio conciertos de violín y hasta de ópera.
Cuadro Artístico del Centro
El Cuadro Artístico, formado por obreros aficionados, puso en escena en los días grandes del trabajo obras de marcado carácter social, entre la que destacó siempre el "Juan José" de Dicenta, o las más conocidas del momento como "El Gran Galeoto", "Manantial que no se agota" [Echegaray],... así como sainetes y juguetes cómicos de distintas procedencias como
El Figón,
Un día de Pascua,
Lanceros y variados monólogos.