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Crónica del partido del domingo 26 de febrero de 1928 :
"Los dos partidos jugados el domingo, hicieron honor al entradón registrado. Si excelente fue éste, aún superaron aquellos al calificativo.
La combinación primera -Zubizarreta y Mondragonés contra Artazu y Altuna- fue una lucha interesantísima, llena de emoción por las frecuentes igualadas y pródiga, con ello, en oscilaciones del papel que, con el consiguiente contento de los bajistas se cotizó por ambos bandos con halagadores ofrecimientos.
De salida, la cátedra se inclinó por el coloso de Mondragón y por él se mantuvo en los dos o tres primeros tantos, pero algunos desaciertos iniciales, unido a lo tarde que entró en juego, permitireron a su contrarios adquirir una respetable ventaja (11-3) y los "inteligentes" cambiaron de criterio, yéndose con Artazu y Altuna. Mas, se aseguró Mondragonés, comenzó a lanzar rebotes y más rebotes, intercalando alguna de sus carambolas y jugadas al dentro, y no sólo redujo la diferencia, sino que alcanzó a sus contrarios, entablándose desde ese momento una lucha competidísima.
Pocas veces hemos visto en Mondragonés más deseos de ganar, ni en Altuna mayores aciertos, seguridad y codicia, para resistir y contrarrestar al excampeón. Puede decirse que en estos dos pelotaris se mantuvo el interés de la contienda.
El de Mondragón colocó la friolera de 58 rebotes y este detalle demuestra el tesón con que quiso rendir a Altuna. Ahora, que éste devolvió casi todos ellos -solamente perdió media docena- y además, cubrió admirablemente a Artazu.
Los dos jugaron colosalmente y a partir de la indicada igualada el marcador avanzó lentamente, sin señalar grandes diferencias y llegando al tanto 22 de los vencedores cuando Zubizarreta y Mondragonés estaban en el 20.
El partido fue, para los que ven los torros desde la barrera, tan colosal, como inquietante para los manejadores de papel. A éstos los tuvo en zozobra continua, mientras que aquéllos se entusiasmaron con el juego admirable de Mondargonés y Altuna, a los que premiaron su codiciosa labor con nutridas ovaciones.
Zubizarreta, ayudó muy directamnte a su compañero, y Artazu, a ratos bien y a ratos con mucha apatía, fue el más desigual de los cuatro plelotaris.
El segundo partido también fue competidísimo y abundante en igualadas, venciendo por muy pocos tantos, Limpias y Monis a Gato Rojo y Viguera." |
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