Carnanzún es un término cerverano rayano con el término de Igea, a dos horas y pico de Cervera. "Terreno bravo de labrantíos, a él acuden también los leñeros casi diariamente, trabajando de rudo y sobrehumano modo, para obtener con sus cargas de combustible, acarreadas a lomo, por caminos tortuosos, unas pesetejas".
El muerto
Luciano Amillo era uno de esos pobres acarreadores de leña, padre de siete criaturas, a duras penas podía atender sus cuidados, al que cooperaba su esposa Sebastiana. Anoche mismo hubieron de acostarse sin comer pan.
El hecho
Hoy por la mañana (30 de enero) Luciano acompañado por uno de sus hijos y de un sobrino de poca edad, fueron al Carnanzún. Frente al lugar donde conmenzaron sus trabajos está la jurisdicción de Igea.
Pasaron o no a ella, habían o no hecho eso en otras ocasiones, sea como sea, es lo cierto que dos guardas de Igea, uno de ellos llamado Manuel, cuestionaron con el leñador en jurisdicción cerverana.
Segun dice el hijo de la víctima, mientras su padre discutía con uno de ellos, el otro, excitado por su compañero, disparó sobre Luciano, matándole.
Quiso el hijo acometer con una hazada al asesino de su padre, y éste dio al muchacho un culatazo, obligándole a ceder.
Momentos después, los agresores salían de la jurisdicción cerverana, y por la de Igea iban a este pueblo, para presentarse después (a eso de las cuatro de la tarde) a las autoridades de él.
Y en el campo sobre las matas, teñidas de sangre, espantosamente roto el cráneo, quedó el leñador, que dejaba con su vida la miseria de su hogar.
El digno Juez, Sr. Bombín, incansable, después de lo penoso del viaje, sigue las diligencias sumariales.