La Rioja Negra

La Rioja Negra. El "Crimen de Cervera"

1923
Las muertes por violencia, especialmente con armas blancas, fueron muy frecuentes durante el siglo XIX y primera mitad del XX, sobre todo en verano. Incluso en algún día se producían hasta tres, como en la noche del 8 de agosto de 1892, que murió un peón caminero en Herramélluri, otra persona en Enciso y una tercera fue herida con arma de fuego en Santa Eulalia Bajera. Aquí analizamos un homicidio sucedido en Cervera, en la finca "Igea".
Paraje con el cuerpo del asesinado

Lugar del crimen

Carnanzún es un término cerverano rayano con el término de Igea, a dos horas y pico de Cervera. "Terreno bravo de labrantíos, a él acuden también los leñeros casi diariamente, trabajando de rudo y sobrehumano modo, para obtener con sus cargas de combustible, acarreadas a lomo, por caminos tortuosos, unas pesetejas".


El muerto

Luciano Amillo era uno de esos pobres acarreadores de leña, padre de siete criaturas, a duras penas podía atender sus cuidados, al que cooperaba su esposa Sebastiana. Anoche mismo hubieron de acostarse sin comer pan.


El hecho

Hoy por la mañana (30 de enero) Luciano acompañado por uno de sus hijos y de un sobrino de poca edad, fueron al Carnanzún. Frente al lugar donde conmenzaron sus trabajos está la jurisdicción de Igea.

Pasaron o no a ella, habían o no hecho eso en otras ocasiones, sea como sea, es lo cierto que dos guardas de Igea, uno de ellos llamado Manuel, cuestionaron con el leñador en jurisdicción cerverana.

Segun dice el hijo de la víctima, mientras su padre discutía con uno de ellos, el otro, excitado por su compañero, disparó sobre Luciano, matándole.

Quiso el hijo acometer con una hazada al asesino de su padre, y éste dio al muchacho un culatazo, obligándole a ceder.

Momentos después, los agresores salían de la jurisdicción cerverana, y por la de Igea iban a este pueblo, para presentarse después (a eso de las cuatro de la tarde) a las autoridades de él.

Y en el campo sobre las matas, teñidas de sangre, espantosamente roto el cráneo, quedó el leñador, que dejaba con su vida la miseria de su hogar.

El digno Juez, Sr. Bombín, incansable, después de lo penoso del viaje, sigue las diligencias sumariales.
En la mañana del 30 de enero de 1923, cuando Luciano Amillo González fue con su hijo mayor a recoger una carga de leña a la "Sierra de Igea" fue asesinado con un tiro en la cabeza, después de una discusión con un Guarda Jurado.

En el momento en que el leñador discutía con el Guarda Leoncio Martínez, el otro Guarda, Manuel Navas, le disparó por la espalda un tiro en la cabeza que le causó la muerte instantáneamente.

Presenció los hechos el niño Félix La Cruz que denunció el crimen a las autoridades.
Familia del asesinado Leoncio Amillo de Cervera
Familia del asesinado

En la imagen, la mujer y los siete hijos de Luciano Amillo González, leñador de Cervera de Río Alhama, que fue asesinado en el monte por los Guardas Jurados de la finca de "Igea" el 29 de enero de 1826.
Otros sucesos
La Rioja Negra: Historias de crímenes
El asesino de Aquilar Crimen de Gutur
1916
Reconstrucción del crimen
Crimen de Haro
1928
Desaparece el Alcalde
Crimen Ribafrecha 1910
Manuel Navas

LOS ASESINOS

Arriba

Manuel Navas,
Guarda jurado de la finca Igea que disparó un tiro en la cabeza al leñador Leoncio Amillo.

Abajo

Leoncio Martínez
También guarda jurado de la misma finca que discutía con el leñador

Leoncio Martínez