MOVIMIENTOS POLÍTICOS reinado isabel ii

LOS MODERADOS
El Partido Moderado está presente en las Cortes durante las Regencias (1834-1844) con representantes de nuestra provincia en su triple tendencia. D. Joaquín Muro y Salazar, Marqués de Someruelos, residente en Logroño hasta su establecimiento en la Corte, personifica el centrismo del "partido moderado" del que fue una figura destacada nacional , y en este entorno se mueven el oscuro Procurador Joaquín Ruiz de Bucesta (Aldeanueva de Ebro) y los Diputados Andrés Almarza (Haro) y el algo más influyente Pablo Govantes (Foncea).
También es moderado el General José Gutiérrez de la Concha, pero se sitúa en el ala "puritana" o más abierta del "partido"; como lo son igualmente el alfareño Santiago Tejada y el soteño Buenaventura González Romero, aunque integrados en la "fracción Viluma" o tendencia autoritaria o más derechista del partido.
Sin embargo la influencia del moderantismo a nivel regional y local logroñés en la década de las Regencias es muy escasa. Muy distinta es la situación del Partido Moderado en La Rioja durante la década de la Historia de España que se conoce con este nombre (1844-1854). El tráfico de influencias en los Ministerios y el manejo electoral convirtieron a nuestra provincia, en cuanto a su representación en las Cortes, y en quizás también -no tenemos datos- en cuanto a la Diputación Provincial, en un feudo del moderantismo. Y esto, a pesar de su división interna, en "centristas polaquistas" o grupo de Luis Sartorius (Conde de San Luis); en centristas narvaístas; y en "autoritarios" o derechistas del ala de Bravo Murillo. Pero sobre todo, y esto es lo más importante, rejuvenecieron a sus líderes. Δ
Si el centrismo moderado tuvo por tal al Marqués de Someruelos en los años de las Regencias, ahora lo son un grupo de jóvenes , hijos o hermanos de conocidos moderados riojanos provinciales, que alcanzarán una dilatada vida política más tarde. El más nombrado, y al que puede considerársele como el paradigma regional, es Manuel Orovio Echagüe. Pero también comparten esta tendencia y asientos en las Cortes otros como Víctor Cardenal Ruiz, José Domingo de Osma y Ramírez de Arellano y Justo Arévalo Escudero (Conde de Rodezno); o por parte del moderantismo autoritario bravomurillista el Marqués del Ciriñuela y del Puerto, Domingo Martínez de Pisón y Coca. Δ
El General José Gutiérrez de la Concha parecía destinado, por vía familiar -su esposa es hermanastra de la mujer de Espartero- y por influencias económicas en la región, a ser otro de los jóvenes puntales del moderantismo riojano. Pero su temprano acceso al Senado -finales del año 1847- le hicieron ser únicamente Diputado por Logroño en un par de Elecciones. Su grupo de influencia regional, los Fernández de Luco, y cuando les interesó, los propios Santa Cruz, sin embargo, siguió intacto, y aunque estuviera en blanco de representación en las Cortes durante casi toda una década, pronto presentó sus sustitutos. Y estos no pudieron ser otros que los maridos de sus hijas, Adolfo Samaniego y Lassus, Conde de Torrejón, y José Alvarez de Toledo y Acuña, Conde de Xiquena. Ambos hijos políticos acuden a las Cortes con la edad legal recien cumplida en representación del Distrito de Logroño-capital como "cuneros", uno sucediéndo al otro, a partir de 1863 y hasta "La Gloriosa". Acompañan a los ya muy rodados Orovio y Cardenal, y a algunos nuevos, como Diego Fernández Vallejo, Martín Tosantos, Enrique Frías Salazar y Tomás Sáenz Heredia de Tejada. Δ
LOS PROGRESISTAS
Pero el Partido protagonista de la política riojana durante estos cuarenta años es, sin duda, el Progresista. No en vano son riojanos de nacimiento, residencia o de adopción tres de los más destacados líderes del mismo a nivel nacional: Baldomero Fernández Espartero, Salustiano Olózaga Almandor y Práxedes Mateo Sagasta.
Como es obvio, el esparterismo fue mayoritario por lo menos hasta los años sesenta, pero los incondicionales de Salustiano Olózaga también fueron muchos durante estos mismos años y no faltaron los seguidores de los progresistas puros, tal como se puso de manifiesto en el movimiento que mandó a D. Baldomero al exilio en 1843. Después, superados los sesenta, las familias progresistas riojanas se asocian, vertebrándose en torno al amplio núcleo familiar rodrigañista-sagastino, empujados por la presión de los nuevos grupos de poder manifestados en el Sexenio y concretados en lo que ha venido en llamarse ""el espíritu del 73".
En el Duque de la Victoria, General Baldomero Espartero, se da la especificidad de enlazar con las tres generaciones liberales/progresistas de La Rioja, o más en concreto de Logroño capital. Con la de los abuelos y la de los nietos su contacto político es tangencial, pero no así el afectivo y el social. Con los primeros acuerda el matrimonio con una de sus nietas y con los segundos convive maritalmente, y más tarde, cuando se jubila definitivamente de la vida política y militar, como hacendado. Pero es con los hijos, con algunos de los cuales coincide en edad (por ejemplo, es "quinto" de su tío político D. José Santa Cruz), con los que concuerda plena y sinceramente en sus tendencias y ambiciones políticas. Espartero es uno más, o mejor el más señalado, de la generación de los hijos, o sea de los que fueron la auténtica generación protagonista de la política del reinado Isabel II, lo que no fueron, por obvio, los abuelos, y por "espíritu", los nietos.
Secundaron el progresismo esparterista los labradores arrendatarios de ambos y del propio General, como ejemplariza la familia de los Alcate. También los profesionales más sobresalientes de la ciudad y de la provincia, como el abogado José Ordoyo, los escribanos Juan Crisóstomo Ruyales y Fausto Salanova Tapia, y los boticarios Juan Cruz Apellániz y Francisco Iñiguez. Y en especial los comerciantes mayoristas de las familias Rodrigáñez, Mateo-Sagasta, Lorza y Lacalle; así como los entonces llamados fabricantes de curtidos del grupo Rivas y los molineros Verde. Tampoco faltaron propietarios territoriales y urbanos destacados como los Castroviejo, los Gómez y el entorno familiar de Manuel Martínez Pérez, futuro Marqués del Romeral. El "círculo político" de logroñeses adictos al Duque de la Victoria es, pues, amplio, y se puede cifrar en más de la mitad del electorado progresista de la ciudad. Δ
Los "progresistas puros" se vertebran en torno a la poderosa familia de los Adana, descendientes de acomodados Regidores perpetuos de la ciudad en el siglo XVIII. Cenón María Adana del Río representa a este sector en las Cortes en cuatro Elecciones seguidas en los años de las Regencias, así como también él y su primo Donato aglutinan el progresismo del Concejo logroñés en los difíciles años de la la década moderada, ocupando la Presidencia de la Alcaldía entre ambos en cuatro mandatos. Seguidores fieles de esta tendencia son el propietario Diego Fernández -el logroñés que más veces fue Concejal en el período isabelino-, los influyentes abogados Tomás Delgado, Tadeo Salvador Sáenz de la Fuente y Salustiano Ruiz, así como la familia de propietarios de los Farias y de fabricantes de curtidos de los Infante. Δ
Salustiano Olózaga tiene menor influencia y peso en la ciudad de Logroño, pero son muchos sus seguidores en el Distrito de Arnedo, al este de la provincia, en especial en la industriosa población de Cervera de Río Alhama, tal como se pone de manifiesto en las Elecciones a Cortes de los primeros años de la década moderada, en las que con todo tipo de presiones logra vencer en dos ocasiones al candidato ministerial moderado. Igualmente también lo es en algunos núcleos rurales del Distrito de la capital, como por ejemplo en Cenicero, y en otras poblaciones cuya tradición industrial está en franca decadencia, como se comprueba perfectamente en Ezcaray. Δ
Si durante las Regencias, década moderada y bienio progresista son los esparteristas y los "puros" los dominadores de la política local logroñesa, a partir de los años sesenta la hegemonía progresista es asumida por la familia rodrigañista-sagastina. Su influencia comienza a manifestarse cuando en el año 1858 lograron poner de acuerdo a todas las tendencias del partido, e incluso a los moderados más abiertos , para que apoyaran al joven miembro familiar, el Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Práxedes Mateo-Sagasta y Escolar, como Diputado a Cortes por el Distrito de la capital. Esta familia se estructura en los años de las Regencias en torno al comerciante Celedonio Sáenz de Rodrigáñez y Austria y su cuñado Clemente Mateo-Sagasta y Díaz, represaliado después del Trienio Liberal con el destierro a Torrecilla de Cameros, que a la vez también era comerciante y transportista. Pero son los hijos de ambos los que jugarán un papel político de primer orden. Del segundo nace D. Práxedes Mateo-Sagasta, el destacado líder del progresismo del Sexenio y del liberalismo de la primera Restauración; y del primero, Lucas, Eusebio e Hipólito, líderes destacadísimos de la política local de la ciudad de Logroño durante la década moderada y los momentos de mayor dominio de la Unión Liberal. El trío de Sáenz Rodrigáñez, en especial a través de Hipólito, a su vez casado con Isidora, hermana de Práxedes, ocupará muchas Concejalías del Ayuntamiento de Logroño, e incluso varias Presidencias de Alcaldía. Pero además, con otras alianzas matrimoniales reforzaron aún más su influencia política en la ciudad. Así Anselma, hermana de los tres, casa con el destacado abogado logroñés Tadeo Salvador, que termina siendo otro de los líderes políticos locales de estos años y sobre todo durante el Sexenio; y una hija de Hipólito, Carmen, con Lorenzo Codés García, sobrino y final heredero universal de Manuel Martínez Pérez, Marqués del Romeral. Todo este entramado de parentescos fuertemente endogámicos desarrollado durante el reinado isabelino, aportará a D. Práxedes, cuando fuera Presidente del Partido Liberal y del Consejo de Ministros, el suficiente material humano o número de sobrinos y nietos como para copar los Distritos Electorales de la provincia de Logroño fácilmente, durante toda la Restauración. Δ