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CUARENTA AÑOS DE DICTADURA
Dictadura en La Rioja
Franco en Logroño: 1954
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Franquismo en La Rioja

En esta página podrás leer una "crónica" de cuarenta años en la que los riojanos únicamente pudieron escuchar en voz alta y con todos los parabienes el tono monocorde de las ideologías conservadoras. Las izquierdas fueron silenciadas, o como mucho disfrutaron o padecieron del susurro endógeno y de la clandestinidad. Estas cuatro largas décadas se abren con el "asalto a la República" por una sublevación militar en julio de 1936, se prolonga con una "guerra cainita" y un "Estado campamental" hasta los años cuarenta, se dilatan con un régimen de dictadura conservadora hasta llegar a los primeros años sesenta, y se cierran con un franquismo "tardopragmático" a mediados de los setenta. Su gran protagonista, aunque no en exclusiva, fue el General Francisco Franco; sus auxiliares, y en muchos casos mucho más que eso, los integrantes de una de "las dos Españas".


Uniformados militares, confesionales y de la Falange por las calles de Logroño

Uniformados por las calles de Logroño en los 40



Cuatro décadas son mucho tiempo. Desde luego el suficiente para demostrar la valía, la capacidad de establecer una forma de convivir, evidentemente para todos, mejor, muchísimo mejor. Nuestro empeño es comprender cuáles fueron los métodos y hasta dónde llegaron los franquistas logroñeses. Y sólo ellos, porque los demás no pudieron participar en este "largo viaje" por exclusión impuesta a la fuerza y sin consentimiento. Así podremos aclarar si tan largo paréntesis mereció la pena. Si "la Cruzada", el "nuevo Estado", "los veinticinco años de paz", ... y  "todo los demás", nos llevaron a un país, a una sociedad más justa, más humana, o al menos más equilibrada que la precedente, a la que tanto denostaron y tanto empeño pusieron por "triturar".

Logroño, y toda La Rioja, desde el primer día de la sublevación militar pasó a ser, en el lenguaje de la época, "plaza ocupada". Esto supuso la puesta en práctica de todos los planes diseñados por Mola para que en las retaguardias no se diera ningún tipo de problemas y pudieran seguir avanzando hacia otras plazas del territorio nacional. Tal diseño supuso para los riojanos un saldo necrófilo inverosímil, una vesania cainita sin precedentes, y un derrumbe de la conviivencia social, que durante todo el siglo XX ha atenazado a las más ruda sensibilidad. La Guerra Civil en la Comundiad Autónoma de La Rioja fue únicamente exterminio y represión: nihilismo en su valor más absoluto.

Y cuando llegó "la Victoria" no se suavizaron mucho las cosas. Una larga "posguerra" acentuó la exclusividad, el maniqueísmo y el asalto a buen número de conciencias. "Los buenos españoles" triunfadores, "prietas las filas", se ocuparon de construir un "Nuevo Estado" a su medida.

Así el sindicalismo vertical canalizó las relaciones laborales en beneficio del más fuerte: el empresario, e incluso, en los tiempos de relajación del sistema por necesidad de la productividad, las Presidencias de los múltiples Sindicatos y sus Grupos y los asesores técnicos funcionarios, amarraron las propuestas para beneficiarse en los conflictos. También los "Delegados de Orden Público", los Gobernadores Civiles, los cargos de las cúspides político-administrativas y los intermediarios, vigilaron asiduamente a las personas de una y otra condición para que el orden, la moral, la cultura, ... se sometiera al dictado de los poderes centrales. Los archivos están llenos de redacciones prosopográficas en las que la más leve incidencia heterodoxa implicaba suspicacia, en el mejor de los casos, y represalias o condenas con muchísima más frecuencia. Hay informes de los miembros elegidos para las Juntas Directivas de las Asociaciones de todo tipo, aunque previamente las leyes eliminaran la más mínima influencia ideologizadora; se acumularon las fichas gubernativas en carpetas de sospechosos; se frecuentaron las multas en Alcaldias y Cuarteles de la Benemérita. Los certificados de "buena conducta", en cuartelillos y parroquias... y los de "penales", ... se impusieron como puerta previa para probar la inocencia, la limpieza, la aptitud para cualquier ocupación, oficio y empleo.
Propaganda en "Nueva Rioja"

Sin referirnos a necesidades más perentorias sobre las cuales las "cartillas de razonamiento" y los "Auxilios Sociales" poco pudieron hacer. Se aguantaron todos estos hechos y supuestos con estoicismo en estado puro, y cuando ni siquiera la reflexión filosófica les consolaba, tuvieron que "hacer las maletas", como Pepe, e irse a Alemania,... o a el País Vasco, o a Cataluña,... o a donde se pudiera encontrar "el jornal mínimo" para poder subsistir. Obviamente, una minoría, mientras tanto, montaba cacerías, monterías, banquetadas, ... mientras proliferaban los "Santos Inocentes". Y estas prácticas y costumbres, en buen número, no se cerraron hasta los años en que la democracia estaba ya bien rodada.

La oposición a este sistema y práctica de vida vivió durante décadas sumido en el miedo y en el terror, por lo que su actividad, hubo de ser, a la fuerza, muy reducida. Sin embargo, subsistió en el silencio, en la clandestinidad, y en el exilio interior y exterior. Y aunque este contexto es escasamente propicio para acumular datos e informaciones se pueden encontrar en ella un vector siempre apuntando hacia metas dignas del mayor elogio y aplauso: la igualdad, la dignidad, la libertad, .... Y aunque no dan para comer, ... sí reconfortan el propio ego y la calidad humana de las personas.