En 1903 se vivieron en Logroño y en su provincia todo tipo de tragedías, desastres,... y muertes, junto a la del propio "gran mecenas", Práxedes Mateo-Sagasta, que alimentó durante las décadas finales del XIX con todo tipo de dádivas a la capital y a la región. Mencionamos algunas.
La filoxera, la tragedia de Torremontalvo, ... la pérdida temporal del poder por la familia de Sagasta, ... y hasta la llegada del Rey con el fatídico número trece.
La filoxera ha dañado gravemente a los viñedos riojanos, y con ello ha deteriorado profundamente la renta per capita de la provinica y en especial de los agricultores. Las respuestas a esta crisis tomaron diferentes caminos.
El propio sector vitivinicultor tomó la suya, y fue especializarse en la "cría de vinos finos" dondo lugar a las que con los años serán las Bodegas Centenarias. Por otra parte los agricultores mimaron sus huertas y sus frutales para alimentar un sector, como el conservero, que alcalzó además de buenos dividendos y fama nacional e internacional, salvar a la provincia de la catástrofe general. Las primeras décadas de los años veinte conforman las conserveras riojanas.
La 'felicidad', o eso con lo que se definió a los años veinte del siglo pasado, hagamos uso de unos u otros documentos, alcanza a un grupo muy minoritario de riojanos.
Si nos fijamos en uno de los 'signos externos de riqueza' más señalado de la época, como es el de los automóviles, el Registro de Patentes nos muestra que en 1929 no alcanzan el millar. Y aún se quedan más cortos los teléfonos particulares y públicos - en torno a dos centenares y medio en la capital a mediados de los años veinte-, y muchos menos son los aparatos de radio u otros nuevos inventos repartidos por los hogares y las empresas.
Asimismo, si analizamos las cuotas de contribucion industrial de espectáculos, comprobamos que sólo se abonan en una treintena de municipios, y con la excepción de la capital y algunas cabezas de Partidos Judiciales (Calahorra, Haro, Arnedo, Santo Domingo y tal vez también Nájera) únicamente se refieren a funciones de bailes y proyecciones cinematógraficas "silentes" en locales de muy corto aforo y en condiciones de más escasa comodidad.
Y todo esto teniendo en cuenta que el tiempo libre se había incrementado de forma considerable. Primero (en 1904) con la "Ley del descanso dominical" y despues, desde 1919, al ser aprobadas las ocho horas de trabajo, como máximo, al día, después de muchos años de "lucha".
Muere Sagasta en 1903 y deja medio huérfanos a los liberales provinciales hasta que por medio de Amós Salvador Rodrigáñez y su hermano Miguel vuelven a reorganizarse. Si en principio es la segunda generación sagastina la que toma el mando dejado por "El Viejo Pastor", despuéss en las décadas inmediatas son miembros de la tercera generación de la familia las que se ocupan de la política de la Provincia de Logroño. Estos son los auténticos epígonos del sagastismo en La Rioja. De ellos hablan estas páginas.
Los primeros años del nuevo siglo, el XX, han sido calificados por algunos como "años de vértigo" por la cantidad de novedades que ee agolparon en muy poco tiempo. Por ello nosotros hablamos del "siglo de las dos XX" como tributo a las numerososas incógnitas que trajo consigo.
En nuestras páginas repsamos algunas de estas novedades reflejadas parcialmente en La Rioja, a la vez que añadimos historias sobre otras que nacen en el XIX. Agrupamos documentación sobre los "caminos de hierro", los autos, el cinematógrafo, ... la luz eléctrica o el teléfono, así como en el ocio. Nos fijamos, en especial, sobre quiénes gozaron de ellas y de las repercusiones que tuvieron en la gente. De todo esto va el enlace que hemos creado.