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LA RIOJA CONTEMPORÁNEA : P.V.P 14.99 €

Miembros perpetuos de la Sociedad Riojana

Panorámica de Calahorra: 1854

Junta permenente de la
Sociedad Riojana: 1801

He acotado algunos más de una treintena de “probos” electos o nombrados en toda la historia de la Comisión de la Sociedad Económica de la Rioja Castellana (1802-1808) como Socios perpetuos. Como no es fácil clarificar, o definir, el total de los árboles de este bosque he optado por seleccionar unos sujetos prototípicos o modélicos por cada “territorio” cuyos rasgos generales marcan las líneas fuerza del conjunto.

Además del Obispo de la Diócesis de Calahorra y la Calzada Aguiriano, ya presentada en parte su labor y que ampliaré en una parte posterior, he optado por los cinco siguientes: el canónigo de Calahorra Don Juan Antonio Llorente (por el “territorio” de Calahorra); el propietario jarrero Félix Antonio Ponce de León (por el “territorio” Haro-Briones); el prebendado de Santo Domingo Benito Fernández de Navarrete y Jiménez de Tejada, miembro de una destacada familia de Ábalos (por el “territorio” de Santo Domingo de la Calzada); el hacendado logroñés Juan Francisco Adana; (por el “territorio” de Logroño); y el marino retirado Ignacio Marrón vecino de Tricio (por el “territorio” de Nájera). El quinteto seleccionado reúne prestancia social y económica en la época –que tampoco falta en ninguno de los de la treintena-; aportan “luces” e inquietudes culturales, -e incluso publicaciones- en el sentido de los que se consideran ilustrados en el momento; y los cinco, igualmente, están fuertemente inclinados por el bien del “país Rioxano” al que desean verle autónomo y emancipado de los otros territorios de los que dependen administrativamente en esos años. Voy por partes.



Obra de Llorente de 1789
Portada de la obra
Portada del libro

Lista de miembros
Se recoge el total de los miembros
de la Comisión Riojana entre
1802 y 1807
Miembros del "territorio" de Calahorra
Los últimos riojanos en llegar como Socios a la Sociedad Económica de su tierra son los que representan en la misma a La Rioja Baja o “territorio” de Calahorra. Llegan tarde a la Sociedad porque no fue fácil traspasar a la Tesorería de la misma, como se exigía por Real Decreto, los tributos o “cargas” pagadas en la Contaduría de la provincia de Soria para el arreglo de los Puertos de Somosierra y La Cabrera. El canónigo Juan Antonio Llorente es uno de ellos. Los otros dos “probos” calagurritanos que llegan con él a finales de 1804, son Miguel Raón (uno de los domiciliados en la cabeza de la Diócesis más presente durante la Guerra de la Independencia alojando en su casa tanto a Jefes militares franceses como a “patriotas”) y Miguel Mancebo Raón. Pero si el canónigo está en la Junta de 1805, los otros dos no aparecen hasta la del año siguiente, 1806. Completan el cupo del “territorio” el arnedano Francisco Marcelino de Linaza desde 1804, y lo hace más tarde, desde septiembre de 1805, “el cosechero de Alfaro” Vicente Virto Huici, que sustituye a otro socio electo anteriormente en otro “territorio” y en esta fecha retirado.

“El Sr. D. Juan Antonio Llorente –se escribe en el Acta de 1805- leyó un discurso, el más enérgico e interesante, manifestando con la mayor viveza y expresión los perjuicios que se seguían a la Sociedad de que ésta se hubiese arreglado precisamente al Mapa del geógrafo Don Tomás López, y no a la descripción que hizo de la Rioja en el año de 1701 Don Domingo Hidalgo de Torres y La Cerda (editor de la Historia del P. Anguiano) caballero del Orden de Santiago vecino de la Villa de Anguiano, y a la obra que publicó nuestro Ministerio, año de 1789, titulada España dividida en Provincias e Intendencias y subdividida en Partidos. Pues de este modo se hubiera logrado agregar a la Sociedad 17 Villas y 83 Aldeas más en cuyas cien Poblaciones se hallan 1500 familias que por cómputo moderado, podían contribuir a la Sociedad con cerca de 30000 reales aunque se celebrasen los encabezamientos con la mayor equidad, por cuya razón concluye en su discurso diciendo que nada va a perder, y va a ganar infinitamente este cuerpo en hacer presente esto mismo a la superioridad suplicando la agregación de todos los Pueblos que se hallan en las vertientes de los siete ríos que son enteramente propios de la Rioja, sin participación alguna de otras Provincias pues nacen y mueren dentro de ella. Y habiendo concluido, la Sociedad se mostró extremadamente agradecida por el trabajo que se ha tomado dicho Sr. Llorente en la composición de este sabio discurso y quedó sumamente gozosa al oírlo, formando una idea nada equivocada de lo útil que la ha de ser un Individuo de tanta instrucción, y decidido patriotismo; y acordó, se haga, llevando a efecto la idea del Sr. Llorente una representación a S. M. por medio de la Diputación en Corte, a la que se remitirá una copia de este papel a fin de que interponga su poderoso influjo, para que la Sociedad logre la agregación de los Pueblos que contiene, en atención a que muchos de ellos lo desean.”

El canónigo, Juez Sinodal y de Cruzada de la Diócesis de Calahorra en esta fecha de 1805, el Doctor Juan Antonio Llorente, es el principal árbol frondoso del bosque de los años de la Comisión. Este eclesiástico, dignidad catedralicia, se percató rápidamente de dicha situación y con esta finalidad escribió y leyó –y se extractó en el Acta tal como se muestra en el párrafo anterior- la tantas veces citada Disertación geográfica para demostrar cual deba ser la extensión de La Rioja, y que tanto influyó después en los más perspicaces provincialistas riojanos de dentro y de fuera. Por eso ahora el conjunto de los “probos” riojanos consideran y homenajean por unanimidad tan efusivamente a Llorente, y lo harán también en la del año siguiente (1806) cuando pide que se le admita como “Socio jubilado” al estar residiendo fuera, en Madrid. Así dejan escrito en el Acta de 1806 que se “encuentra (la Sociedad) satisfecha del celo con que ha mirado, mira y mirará… los intereses y ventajas de esta Sociedad; sintiendo al mismo tiempo perder un Individuo de luces tan poco corrientes y de ilustración tan conocida”. Llorente en su Disertación enfoca la ampliación del territorio de la Rioja bajo el ropaje económico fiscal, o del cobro de tributos a un centenar más de poblaciones, para fortalecer a la Sociedad, pero en realidad está oponiéndose –creando una antítesis- o pidiendo la integración territorial de una parte de La Rioja que considera fue excluida en el Mapa de Tomás López cuando se demarcaron por Real Decreto del “Primer Secretario de Estado Pedro Cevallos”, los cinco “territorios” de su Sociedad Económica. En el trabajo de Llorente de 1805 anida, con la excusa de la ampliación de la fiscalidad a otras Vilas y Aldeas de los “siete ríos” de Rioxa, un punto de vista político-administrativo de autonomía provincial que llegará a su “País” años, no muchos, después. Este es el principal legado del canónigo Llorente en el par de años (parte de 1804, todo 1805 y parte de-1806) que fue Socio activo de la Sociedad Riojana. Participa en una única Junta, la modélica seleccionada por mí, la de septiembre de 1805. Después del mismo mes del año siguiente (1806) se le admite como “Socio jubilado”, y aunque trabaja en algunos planes o proyectos de la Institución, como es la redacción inicial del punitivo Código Rural, y más tarde en el Informe crítico sobre el mismo, no parece que fuera mucho más allá su labor directa en asuntos de la misma, aunque la bibliografía sobre este tema resalta su influencia posterior en los proyectos de división territorial para hacer de La Rioja una administración provincial autónoma.

Miembros del "territorio" de Haro-Briones
“Mi Quijote Riojano”. Así resume Don Félix Antonio Ponce de León y Ponce de León el contenido de su libro Vida, hechos y aventuras de Juan Mayorazgo, alusivos a la buena y mala crianza del Señorito en su Pueblo y Cadete en la Milicia impreso en Madrid en 1779 con licencia de La Sociedad Bascongada de Amigos del País. Este jarrero expone, en forma de cuento o novela sui generis cargada de pesimismo, las deficiencias formativas de los “probos” de la región en los años setenta y ochenta del XVIII. En esta línea teórico crítica de exigencias de “luces” e ilustración de los hijos de las élites “rioxanas” se inspira en el modelo de las acciones y obras de la Bascongada, de la que era socio Benemérito desde 1778. (Ver Anexo nº II) Con estas inquietudes, nuestro segundo árbol frondoso seleccionado, fue electo como Socio de la Comisión de la Sociedad Económica de La Rioja Castellana a perpetuidad en Haro (1802) por el “territorio” de Haro-Briones. El diseño curricular de Ponce de León es coincidente, o muy similar, al de otros motores de la Sociedad Riojana desde su nacimiento en Fuenmayor. Del logroñés Santiago Vicente del Barrio, en estos años presente en las Juntas de la Comisión como Ex Diputado, y de su folleto Deseos de un riojano, cargado con el mismo pesimismo que Vida, hechos y aventuras de Juan Mayorazgo… de Don Félix Ponce de León, ya he dejado escrito en apartados anteriores. Aquí resumo algunos datos ligeros sobre otros Socios perpetuos compañeros del jarrero en la Comisión movidos por inquietudes similares. El segundo electo a perpetuidad en Haro en 1802, Don Antonio María (Martínez) de Medinilla, pertenece a otra familia jarrera con miembros inscritos en La Bascongada (Don Antonio Bonifacio Medinilla desde 1774) y también algunos de sus retoños se formaron como seminaristas en Bergara. Pero el ejemplo más singular de ilustrado riojano, y en este caso avant la lettrée, fue el calceatense Don Miguel Antonio de Tejada y Otálora, cuñado del ovejero de Mansilla Don Francisco Antonio de Tobía y Ubago vecino de Fuenmayor, Socio perpetuo de La Riojana electo en su caso por el Ayuntamiento de Santo Domingo de La Calzada también en 1802. Señor de la Casa Fuerte de Rodezno y de la Villa y su Vega (hoy Herramélluri), de Profesión Alguacil Mayor, Regidor Perpetua de la ciudad de Santo Domingo de la Calzada, de la que era vecino, fue también Socio de La Bascongada desde 1784 y publicó en sus Boletines y Extractos y en los de La Matritense, y se hizo conocido –e incluso ganó hasta algún premio- al teorizar sobre la preferencia de “los bueyes sobre las mulas” para el trabajo del campo, e igualmente por escribir sobre otros temas eruditos, curiosos y variados. No amplio datos y saberes sobre él, porque Francisco Javier Díez Morrás ya los ha dejado editados en un calificado análisis biográfico.

Miembros del "territorio" de Santo Domingo
Pero hay una familia, prácticamente al completo, de la que he seleccionado el tercer modelo de los “probos”, que cumple con este ideal ilustrado de manera casi ejemplar. Reside en la Villa, al norte del Ebro, de Ábalos, y miembros de varias generaciones familiares estuvieron sólidamente integrados en el mundo asociativo ilustrado del momento y en las inquietudes provincialistas riojanas. En esta primera década decimonónica de la Comisión Riojana el protagonista es el canónigo Licenciado Don Benito Fernández de Navarrete y Jiménez de Tejada que llega a Socio perpetuo de la misma al ser electo en Santo Domingo de La Calzada, como representante del “territorio” del Corregimiento del mismo nombre, y está en las Juntas de la Sociedad desde 1802 hasta 1806 que se jubila al trasladar su residencia a Zaragoza cuando asciende en su carrera eclesiástica como Deán de su catedral. El cabeza de la familia y padre de nuestro “probo” anterior, Don Francisco Antonio Fernández de Navarrete y Ramírez de la Piscina, fue socio Benemérito de La Bascongada desde 1776, así como lo fue también su hijo primogénito Don Antonio Norberto, y serán seminaristas en Vergara algunos otros familiares. Los tres hermanos, Don Antonio Norberto -el último citado-, el marino y escritor Don Martín y nuestro “probo” ahora de la Comisión Don Benito, dejaron oír su voz en las Juntas Generales de la Sociedad Riojana desde sus albores en Fuenmayor hasta que nace Logroño como provincia (1822) en el Trienio Liberal. Los escritos y opiniones de Don Antonio Norberto, y sobre todo las de Don Martín, iluminan profundamente el largo proceso hacia la autonomía político-administrativa de La Rioja. Don Antonio Norberto participa asiduamente en las Juntas bajo el “espíritu de Fuenmayor” y también después de la francesada cuando escribe en 1813 el borrador del Discurso sobre la necesidad de crear la provincia de La Rioja. Don Martín Fernández de Navarrete es el más destacado adalid del provincialismo riojano desde Madrid en la Diputación en Corte y también con sus sólidos escritos en el Trienio Liberal, como veré más largamente en apartados inmediatos. Don Benito, el tercero de los hermanos, y nuestro protagonista en este apartado, lo hace al ser electo cuando estaba como “racionero medio” en la Catedral de Santo Domingo de La Calzada. Llega a ser el Socio de confianza del Obispo Aguiriano en el período, por lo que le nombra Vice-Presidente, y en este cargo estuvo hasta que solicita el cese –o jubilación-.

Miembros del "territorio" de Logroño
También goza de una larga trayectoria e influencia asociativa a favor de la Rioxa nuestro cuarto árbol modélico de la Comisión Riojana. Un tío suyo, el sacerdote Don Francisco Antonio de Adana, firmó la primera nota que encendió la chispa de la rebelión anti fiscal riojana contra la carga de los cuatro maravedíes por cántara de vino consumida y cosechada en La Rioja. Junto con Don Santiago Vicente del Barrio rubrica la nota (1783) dirigida a todos los Justicias y Regimientos de La Rioja para “discurrir –todos juntos en una Junta - sobre el asunto” del pago de tributos para acomodar el camino carretil –allá tan lejos- de los puertos de Somosierra y La Cabrera. En las Juntas de Fuenmayor de 1784 y 1787 se inicia el proyecto asociativo de rebelión económico-fiscal y en la de 1790 crean la Sociedad de Cosecheros de La Rioja Castellana para defender sus intereses gremialistas vitivinicultores y dedicar sus tributos para sus propios fines. Nuestro modelo actual es Don Juan Francisco de Adana y Bustamante, sobrino del anterior, que manifiesta inquietudes ilustradas que le llevan a editar un ramillete de Poesías anacreónticas cargadas de amoríos pastoriles en las orillas del Ebro y, en especial, en los arroyuelos de la vega del Iregua.

Y es que entre los muchos bienes territoriales legados en el término municipal de Logroño por su abuelo Don Isidro Agustín Adana, e inventariados detalladamente en los difíciles días bélicos de 1811, se encuentra una Casa de Campo en Varea (zona residencial por excelencia del Logroño de esos años, según parece, - recuerden La Fombera y Espartero un par de décadas después) que comparte nuestro Socio perpetuo, Don Juan Francisco, electo por el “territorio” de Logroño en 1802, con su hermano Don Matías, y con las esposas de ambos, las hermanas del Río. Aquí en este espacio de ocio y recreación, entre frondosas arboledas, viñedos de regadío y olivos, se fue haciendo poeta, rimando versos según los gustos de la época, nuestro cuarto modelo de la Comisión Riojana.

“Allá cuando en Barea
Con juegos y con danzas
Alegres se divierten
Zagales y Zagalas,
Que festivos concurren
De toda la comarca;
También yo deseoso
De ver a mi Rosana
Los bailes de la aldea
Recorría con ansia.”
“Zagala del Ebro,
desde que te vi,
mi afecto amoroso
 fino te rendí”
 “Del Ebro undoso
en las orillas
se eleva ufana
una colina
que el corbo llaman
y la apellidan”

Tal vez sus compañeros le nombraran Secretario de la Comisión por estas aficiones literarias. En las Actas de las Juntas de La Sociedad Económica de la Rioja Castellana de estos años prebélicos (1802-1807) dejó su estilo y limpieza de lenguaje, que hoy me sirven para hacerle un hueco en la posteridad de la Historia de La Rioja. Después, en los años treinta y cuarenta, algunos de sus herederos brillarán bastante más.

Miembros del "territorio" de Nájera
Mi último modelo de Socio de la Comisión Riojana es Don Ignacio Marrón y Gómez de Helgueta, vecino de la Villa de Tricio, a cuatro pasos de la cabeza del “territorio” de Nájera por el que es electo a perpetuidad, en 1802. Su experiencia biográfica me sirve para enlazar el período de la Sociedad Económica de La Rioja Castellana examinado hasta ahora, con el de los conflictivos tiempos de la Guerra “contra el invasor francés”. Don Ignacio es miembro de una familia cuya “casa principal Solariega se halla de tiempo inmemorial en la Villa de Cellorigo… (y) tiene su poseedor un Patronato para mantener estudiantes parientes en la Universidad”. En este ambiente formativo, los miembros de la familia Marrón construyen su currículum vitae estudiando fuera como clérigos, marinos de graduación y sujetos con veleidades ilustradas, como lo prueba Don Juan Norberto, hermano del anterior, Teniente de navío, que fue socio de La Bascongada desde 1776. El Obispo Aguiriano, desde Murcia, en los últimos días de 1809, resume así el currículo de nuestro Don Ignacio, al situarle como el primero de la lista “de los sujetos que pueden ser elegidos para las próximas Cortes en las Ciudades y Provincias del Obispado de Calahorra y La Calzada”: “Don Ignacio Marrón natural y residente en la Villa de Tricio, Caballero del hábito de Santiago, Capitán de Navío, individuo de la Sociedad Rioxana y Presidente de la Junta de Insurrección y Armamento de la ciudad y partido de Nájera, su edad 58 años”. El Obispo Aguiriano apunta datos biográficos de Don Ignacio de dos épocas históricas separadas por el levantamiento del 30 de mayo de 1808 contra los franceses. Después del escrito del Obispo, el de Trico añade algunos otros cargos u honores en los duros años de la Guerra, como el de ser Presidente de la Junta de Insurrección de La Rioja nombrado por la Junta Central del Reino. Otra literatura sobre su vida insiste sobre sus experiencias militares y sus trabajos técnicos como Ingeniero naval al proyectar las obras básicas del entonces Puerto de Cádiz.