La provincia de Logroño se crea "ex novo" con la llegada del régimen liberal. Nace en el Trienio Liberal (27 de enero de 1822), y se restaura en 1833, después que la reina madre, Cristina, tuviera que apoyarse en los liberales para llevar a su hija Isabel II al trono. Los partidarios de Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, se opusieron levantándose en armas dando lugar a lo que historiográficamente de denomina la Primera Guerra Carlista.
El absolutismo había sido nefasto especialmente en La Rioja porque supuso la anulación de su independencia administrativa provincial buscada durante tantos años durante y después de la "Guerra de la Independencia". De aquí que cuando es restaurada la provincia con el Régimen del Estatuto la inmensa mayoría de sus habitantes por conveniencia, sobre todo los grandes hacendados, se convirtieron en cristinos/isabelinos, sin escatimar ningún tipo de esfuerzo y gastos.
La proximidad geográfica a las provincias exentas vascas, mayoritariamente carlistas, hizo de La Rioja una zona de frecuentes cambates, incursiones y "hechos heróicos", que fueron utilizados por uno y otro bando como propaganda interesada. La heroicidad de los liberales tuvo su máximo simbolismo en el episodio de la "defensa de la Torre de Cenicero" por sus urbanos ante el mismísimo general Zumalacárregui
Pero por los datos y los estudios que contamos se puede afirmar que en La Rioja se dio un buen número de simpatizantes del carlismo que se contabilizan especialmente por las denuncias y procesos de "prófugos en favor de la facción", y se pantetizan con las represalias y persecuciones que recibieron algunos destacados propietarios afectos al absolutismo. El "Abrazo de Vergara" en 1939 supuso la pacificación de la región durante unos treinta años.
La segunda guerra carlista, tras el fracaso de la Iª República, hizo de Logroño una ciudad "fuerte militar", asentándose en ella cuarteles de nueva construcción mecenados por los prohombres riojanos avecindados en la capital del reino. No sólo se nota la influencia de Sagasta y sus epígonos, sino también de destacados Capitanes Generales de fuertes raíces riojanas como el General José Gutiérrez de la Concha, Marqués de la Habana, por estas fechas en la cresta del poder. Sus influencias se dejaron sentir en la fuerte tercerización de la economía de la ciudad por el volumen del personal de recluta acuartelado.
Fueron las comarcas y municipios más fuertemente castigados por la "crisis agrícola finisecular" en donde se notaron más las previvencias absolutistas y carlistas, como puso de manifiesto la llegada de la filoxera primero, y las elecciones de la IIª República después. Los enfrentamientos entre carlistas y partidarios de los partidos gubernamentales se detectan muy claramente en las poblaciones riojalteñas, como lo evidencian los libros de los juzgados y los resultados en las elecciones municipales y provinciales. Como también la entrega de los votos a los partidos de la derecha, sea a la C.E.D.A., a los Tradicionalistas, o en 1936, al Frente Antirevolucionario.