Del resto de profesionales riojanos que jugaron en partidos antes o durante la II República en el Beti-Jai de Logroño hasta el año 1934, o en cualquiera otro de los frontones provinciales hasta el año 1936, desconocemos si llegaron a participar durante la Guerra Civil en algún partido, tanto en La Rioja, como fuera de ella.
Lo que sí está documentado es que cuando se reabre el Beti-Jai en los San Mateo de 1941 los encontramos de nuevo en las combinaciones de los festivales.
San Miguel aparece jugando en algunos partidos en el Beti-Jai republicano y los cronistas suele citarle como el "de Calahorra".
Su presencia en los partidos de la posguerra es más frecuente.
Los casos de Cantarín y Paraguayo son similares al de San Miguel, pero ya encontramos a ambos pelotaris formándose en el Frontón Logroñés de la calle Norte, y más tarde participando de teloneros en el Beti de la República.
Neoprofesionales de la posguerra
Manolo "Lechuga" fue la excepción. Es el neoprofesional que participa más veces en los partidos de la posguerra, o al menos, es alineado al mismo nivel, y quizás superior, al de los profesionales de la generación anterior a la guerra. Los otros profesionalizados después del conflicto acumulan muchas menos presencias y contratas, ni aparecen tampoco en tantas canchas distintas de las poblaciones de la provincia que organizan festivales.
El peso del apodo "Lechuga" de las primeras generaciones de los pelotaris de Nalda, especialmente del I (Pablito) y del IV (Zacarías) tuvo su influencia en las presencias de Manolo en las canchas y en el ambiente pelotazale, que hacen de él el botillero de Barberito, primero, y el intendente o canchero, más tarde, del Adarraga. Pero además influyeron también otros motivos, como el de trabajar en "La Maestranza Aérea", la empresa de Recajo muy favorable a la promoción de los deportes en la capital. (Recuérdese la importancia del equipo de futbol y el Campo de la Chiribitas")
Ruperto, cuyo carnet federativo de tipo B -profesional- mostramos en la imagen, parece abonado al Frontón Carrasco de Haro y es uno de los asiduos a formar las combinaciones programadas por los Ayuntamientos y Asociaciones de los pueblos de La Rioja Alta y de los comarcales en torno a Nájera o del valle del Najerilla.
Desarrolla un papel muy similar el logroñés (8 de noviembre de 1917) Rosendo Valverde Sáenz, quizás aún más acentuado que en el caso anterior al terminar definitivamente asentado en la Capital de Vino, que jugará un papel fundamental en la promoción de la pelota en la ciudad jarrera.
En los primeros años cuarenta, Valverde, está jugando partidos en los Campeonatos Provinciales de Logroño (en el Primero) formando parejas con otros aficionados logroñeses, cuando él está acuartelado en el Regimiento de Infantería de la capital. Es ahora cuando los cronistas empiezan a fijarse en sus condiciones, augurándole un gran futuro.
Sin duda, esto le lleva muy pronto a convertirse en "pelotari profesional de libre contratación".