|
Reinado de Isabel II en La Rioja
Buscar
LA RIOJA CONTEMPORÁNEA : P.V.P 14.99 €

Restablecimiento de la provincia de Logroño
con los límites de Trienio Liberal: 1836

¡Que viva La Pepa"
En consecuencia la Comisiòn especial de División Territorial del Congreso tuvo que intervenir, y entre reconocimientos a unas y otras provincias, determinó el 24 de febrero de 1837, que quedaran los límites como se acordaron en el Decreto de Javier de Burgos.
Los constitucionalistas-doceañistas riojanos fueron los primeros que rompieron con el Decreto de división territorial de Javier de Burgos del 30 de noviembre de 1833 con el que renace la provincia de Logroño


El día 15 de agosto de 1836 se formó en la provincia de Logroño una Junta Directiva en apoyo de la Constitución de Cádiz siguiendo a los sargentos sublevados en La Granja. En la proclama de la Junta no se cita el tema provincialista, pero a un mes de su formación, o sea el 14 de septiembre de 1836, se publica una Real Orden por la que "atendiendo a la conveniencia pública y conformándose con lo que dicha Junta ha propuesto" se restablecían los límites de la provincia de Logroño de "la demarcación aprobada por las Cortes en el decreto de división política del territorio de 27 de enero de 1822".

Atendiendo a esta Real Orden la Diputación Provincial de La Rioja, poco después, el 27 de diciembre de 1836, a través de su Presidente Interino, Guillermo Ramírez de la Piscina, distribuía las poblaciones reincorporadas entre los distintos Partidos Judiciales existentes en la provincia.

Esta vuelta a los límites de 1822, en plena Guerra Carlista, fue complicada y es posible que no se llegara a hacer efectiva nunca. A esto responde la Exposición de la Diputación Provincial de Logroño al Congreso del 20 de enero de 1837, firmada por su Presidente, el Gobernador Ángel Iznardi, en la que se dice que "habiéndose comunicado a las autoridades superiores de las cuatro Provincias, entre las cuales se hallaba antes destrozado el hermoso y fértil valle de la Rioja, todos se han resistido a la egecución de dicha Real Orden y especialmente las de Alaba y Navarra, arrojándose a conminar y apremiar a los pueblos de sus antiguos distritos para que no obedezcan las órdenes y disposiciones administrativas de las autoridades de Logroño ni se consideren por ningún respecto pertenecientes a esta Provincia".