El 7 de enero de 1935 Pedro Escobal y María Teresa Castroviejo se unen en matrimonio en la Iglesia Concatedral de Santa María de la Redonda de Logroño. Desde esta fecha sus vidas corren paralelas, "para bien y para mal", como se afirma en la ceremonia, "hasta que la muerte les separe".
La fotografía es del verano de 1935 cuando viven las vicisitudes políticas sólo tangencialmente.
‘Perico’, el futbolista olímpico
Escobal nace en Logroño en 1903, 24 de agosto, de padre vizcaíno de Galdames y madre riojana de Nalda. Inicia sus estudios en el Instituto de su población natal en el que cursa los dos primeros cursos de bachillerato, para terminarlos en la capital de España, Madrid, en la que se forma integralmente. Aquí consigue hacer la carrera de Ingeniero con la que, como él mismo confesaba, se había orientado a ejercerla en La Rioja después de conocer a María Teresa Castroviejo, hija de un profesional odontólogo muy conocido en Logroño. Pero donde realmente destaca en su primera treintena de vida es en el campo de las cualidades futbolísticas.
Perico fue un famoso "back" del
Madrid Fútbol Club, formando una pareja muy segura y resolutiva con Quesada, durante ocho años consecutivos, desde 1921 hasta 1928. En la "línea defensiva" del Madrid alcanzó las más altas cimas del fútbol nacional, siendo seleccionado para acudir a la Olimpiada de Paris de 1924 representando a España, y en la que no se alineó en "la desgraciada jornada de Colombes", en la que Italia nos elimina por la mínima, 1-0, en el primer partido; llegó a ser capitán del conjunto madrileño; así como asiduo participante en los partidos de selecciones madrileñas contra Clubs extranjeros. Asimismo, estuvo presente en todos los grandes eventos que engrandecieron al principal Club futbolístico de la capital de España, durante todos estos años, como por ejemplo, en la inaguración del "Campo del Hipódromo".
"El gran fakir", como apelaban los críticos deportivos a Pedro Escobal, fue siempre un "gran muchacho", pero cuando más le sonreía la suerte siempre se encontraba con una contrariedad. Así le sucedió en el equipo de su vida, el Madrid, del que sale por enfermedad, después de aconsejarle que dejara el fútbol. Y aunque sigue como "equipier" en activo, y es fichado por otros dos equipos madrileños de estos años, el
Racing de Madrid -en el que juega dos temporadas- y el
Nacional -durante muy poco tiempo-, ya nunca fue lo mismo. Se retira del fútbol en Madrid después de la temporada de 1929-1930, cuando ya ha concluido los estudios de Ingeniería Industrial.
Escobal en ‘su tierra’
Desde el verano de 1933 se establece en Logroño y vuelve a calzarse la botas de futbolística durante la temporada 1933-1934 y parte de la siguiente, formando con Recarte
la pareja defensiva del Club Deportivo Logroño, un "equipito" meritorio de una capital de provincia, como señala Patricio después en algunas de sus entrevistas como futbolista retirado.
Por el camino del fútbol, pues, se asienta en su ciudad natal para después pasar a vivir del sueldo recibido como Ingeniero. Dentro del grupo humano de futbolistas que integran el equipo de "Las Gaunas" en la temporada del treinta y tres - treinta y cuatro, Escobal recuerda los triunfos alcanzados con el Madrid, pues por primera y única vez con el equipo titular de la ciudad consigue ser
Campeón de la Región Guipuzcoana, realizando, los directivos logroñeses del año 1933-1934, el sueño por el que tanto habían luchado en los "felices años veinte" y en los días de la República. Su último partido como jugador del Logroño, y como futbolista, fue el 2 de septiembre de 1934. No volvió a jugar más al fútbol.
En el aspecto profesional la carrera de Escobal empezó a ir bien el 15 de junio de 1934 al ser contratado como Ingeniero interino del Ayuntamiento de Logroño. En agosto de este mismo año saca por oposición la plaza de Ingeniero, pero "por pulcro, por tener un alto concepto de su misión, conquistó las antipatías de un cierto y potente sector de la comarca, que le llegó a hacer la vida imposible en aquella provincia". Al final, cuando las derechas nombradas (17 de septiembre de 1834) por el Gobernador tomaron el Ayuntamiento, le echaron. Había trabajado en el Ayuntamiento durante 4 meses y 11 días y el 16 de octubre le dejan en el paro y en la calle al anular el Concurso y la plaza. El mismo orgullo que demostró en los campos de fútbol utilizó en defensa de su "oposición", pero todo fue en vano, las bofetadas que repartió a Angeles Gil Albarellos, a Eustaquio de Victoriano (ambos de Acción Riojana - CEDA) y al Sr. Redón (Partido Radical) sólo sirvieron para que terminara por poco tiempo en la cárcel y estar en paro durante un año y cinco meses. El 14 de marzo de 1936, después del triunfo electoral del Frente Popular, es restablecido en su cargo de Ingeniero e indemnizado por despido improcedente. Pero ...
Guerra, exilio y ‘Sacas’
De nuevo estuvo en su puesto administrativo del Ayuntamiento de Logroño durante cuatro meses y 15 días, porque el 19 de julio de 1936 las tropas golpistas toman el Ayuntamiento y Patricio Escobal va primero a la calle y después a la cárcel. Se le acusa de izquierdista y masón. Lo primero por estar afiliado a Izquierda Republicana y lo segundo por pertenecer al "Triángulo Zurbano" de Logroño capital. Cuando se le abre expediente de "incautación de bienes" le declaran insolvente por carecer de bienes tangibles.
El resto de la biografia de Escobal en Logroño está en su libro de memorias "
Las Sacas". Los años del exilio se desarrollan en New York ejerciendo su profesión de Ingeniero conviviendo con su mujer María Teresa Castroviejo, y desarrollando una intensa vida social con su cuñado Ramón Castroviejo.