Poblaciones de La Rioja Media pertenecientes al Distrito Electoral de Logroño-capital.
El número de electores del Distrito con cabeza en la capital
de la provincia aumenta según avanza la década moderada. De 526 que se
admiten en las Listas ultimadas a finales de noviembre de 1846, las primeras
formadas conforme a la Ley Electoral moderada, se pasa a casi ochocientos
-789- en las Listas utilizadas en la Elección de 1853. En mayo de seis
años antes -1848- se había llegado hasta 605, y en las Elecciones de 1850
y 1851 a 636.
El Distrito de Logroño-capital se forma con 34 poblaciones. En las primeras
Listas de noviembre de 1846 ocho pueblos se quedaron sin electores y sólo siete
aportaron casi el 70 % del total. Las otras 20 suman el restante 30 % del electorado.
Las Listas utilizadas para la Elección General de 1850 y 1851, ultimadas en
mayo de 1848, siguen dejando a cinco pueblos sin electores, a pesar de que en
conjunto se han admitido por este Distrito casi ochenta personas más para poder
votar. Lo que sí se ha modificado ha sido la proporcionalidad de unas poblaciones
a otras, pues ahora las ocho con mayor número de electores alcanzan el 64 %,
es decir, cinco puntos menos que en años anteriores, por lo que las 20 restantes
suman el 36 % del Censo. Las Listas ultimadas el 15 de mayo de 1854, meses antes
del movimiento juntero que condujo al Bienio Progresista, han añadido, en relación
a seis años antes -1848-, casi doscientos nuevos admitidos, quedando sólo tres
pueblos (Daroca, Hornos de Moncalvillo y Cenzano) sin electores, y descendiendo
el porcentaje de los siete primeros hasta el 58,5 %, y ascendiendo, en contraposición,
los 22 restantes hasta el 41,5 % del total de electores.
Los datos expuestos
refrendan el progresivo descenso de la desproporción en el número de electores
entre unas poblaciones y otras en el total del Distrito. En las primeras Elecciones
Generales sólo siete poblaciones aportaban casi tres cuartas partes de los electores,
para ir en 1854 hasta un 58,5 % reduciéndose la proporcionalidad en 11,5 puntos.
Esto conlleva un atenuante en el control electoral de las principales poblaciones
sobre las demás. No obstante en toda la década moderada un núcleo muy reducido
de pueblos ejercen el dominio político sobre otro gran número.
Las poblaciones hegemónicas en electores son las ribereñas al Ebro, como Logroño
-con gran diferencia tiene el mayor número de electores-, Cenicero, Fuenmayor
y Ausejo; y aquellas otras que como Navarrete, Lagunilla y Ribafrecha fueron
cabezas de Secciones, o núcleos que recibían a distintas poblaciones o aldeas
en sus mesas, caso de Ocón. Las excluidas del todo, o con menos integrantes
en las Listas están en las zonas más próximas a la sierra y en las altiplanicies
del sur del Partido.
El reparto electoral responde evidentemente a las bases económico-sociales de
cada zona del Distrito, como puede comprobarse en los datos económicos expuestos.
El cotejo efectuado sobre el aumento o descenso de electores en cada población
a través de las tres fechas de ultimación de Listas ha resultado al menos sorprendente.
Todo ello me lleva a concluir que el manejo del Censo es muy acentuado. Para
demostrar esta afirmación únicamente voy a referirme a algunos casos concretos
donde la manipulación aparece excesivamente patente. Fuenmayor desciende, en
sólo dos años, de la Lista ultimada en 1846 a la misma ultimada en 1848, en
27 electores, casi un 50 % de su censo electoral total. Al contrario Nalda,
fuedo de la familia moderada de los Osma, también en sólo dos años de rectificación
de Listas, aumenta de 8 a 32, es decir, en 24 electores más, tres veces más
del número con el que partía. En Ausejo sucede lo mismo en las ultimadas en
1848 y 1854. Aunque las diferencis son aún más acentuadas, pues pasa de 22 a
65 electores. O en Ribafrecha en las mismas rectificaciones que sube de 17 a
44. O en Alberite que lo hace de 10 a 35. Los ejemplos se repiten en relación
con otras poblaciones. La pureza de la confección de las Listas deja mucho que
desear, al menos en la parte inicial del proceso. Las Listas se "hinchan" o
"desinflan" según las circunstancias, incluyendo o excluyendo electores según
la necesidad oportuna, supeditada al candidato propuesto por el Gobierno Civil.