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LA RIOJA CONTEMPORÁNEA : P.V.P 14.99 €

Metáfora de "La Concha" : "La Gran Rioja"

Mapa de La Rioja burgalesa. CLIC AMPLIAR

Don Martín Fernández de Navarrete en una Exposición a las Cortes al inicio del Trienio Liberal escribe:

"La naturaleza ... (ha querido) formar una concha en que encerrarlo (al país riojano) circumbalándolo de altas montañas por todas partes".

Lo que hace el ilustre marino y polígrafo es sintetizar en esta frase una larga literatura referida a los límites que comprende el llamado por ellos "país rioxano"

Nosotros nos limitamos en esta página a mencionar los pasos más señalados del proceso de la creación de la metáfora de la concha y más tarde de "La Gran Rioja".

II. El canónigo J. A. Llorente; Disertación geográfica para demostrar cual deba ser la extensión de La Rioja (1805)


Palacio del Obispo de Logroño a la izquierda
3 de septiembre de 1805 se celebra en el Palacio del Obispo en Logroño la Junta anual ordinaria de la Real Sociedad Económica La Rioja Castellana y uno de sus socios, el canónigo Juan Antonio Llorente, hace un Discurso en el que reivindica que algunas poblaciones, que en esa fecha no están incluidas en la Sociedad, deben abonar impuestos a la misma porque son poblaciones riojanas. Critica que para las cuentas tributarias de la Institución se hayam excluído demarcaciones que integran el total de La Rioja. Exige que se acuda a la autoridad superior de la Corte para que se corrija tan defecto. La Junta acuerda elevar la petición a la superioridad en demanda de lo que más tarde se conocerá como la "metáfora de la Concha", y después, en términos políticos, "La Gran Rioja".

“El Sr. D. Juan Antonio Llorente –se escribe en el Acta de 1805- leyó un discurso, el más enérgico e interesante, manifestando con la mayor viveza y expresión los perjuicios que se seguían a la Sociedad de que ésta se hubiese arreglado precisamente al Mapa del geógrafo Don Tomás López, y no a la descripción que hizo de la Rioja en el año de 1701 Don Domingo Hidalgo de Torres y La Cerda (editor de la Historia del P. Anguiano) caballero del Orden de Santiago vecino de la Villa de Anguiano, y a la obra que publicó nuestro Ministerio, año de 1789, titulada España dividida en Provincias e Intendencias y subdividida en Partidos. Pues de este modo se hubiera logrado agregar a la Sociedad 17 Villas y 83 Aldeas más en cuyas cien Poblaciones se hallan 1500 familias que por cómputo moderado, podían contribuir a la Sociedad con cerca de 30000 reales aunque se celebrasen los encabezamientos con la mayor equidad, por cuya razón concluye en su discurso diciendo que nada va a perder, y va a ganar infinitamente este cuerpo en hacer presente esto mismo a la superioridad suplicando la agregación de todos los Pueblos que se hallan en las vertientes de los siete ríos que son enteramente propios de la Rioja, sin participación alguna de otras Provincias pues nacen y mueren dentro de ella. Y habiendo concluido, la Sociedad se mostró extremadamente agradecida por el trabajo que se ha tomado dicho Sr. Llorente en la composición de este sabio discurso y quedó sumamente gozosa al oírlo, formando una idea nada equivocada de lo útil que la ha de ser un Individuo de tanta instrucción, y decidido patriotismo; y acordó, se haga, llevando a efecto la idea del Sr. Llorente una representación a S. M. por medio de la Diputación en Corte, a la que se remitirá una copia de este papel a fin de que interponga su poderoso influjo, para que la Sociedad logre la agregación de los Pueblos que contiene, en atención a que muchos de ellos lo desean.”

El canónigo, Juez Sinodal y de Cruzada de la Diócesis de Calahorra en esta fecha de 1805, el Doctor Juan Antonio Llorente, es el principal árbol frondoso del bosque de los años de la Comisión. Este eclesiástico, dignidad catedralicia, se percató rápidamente de dicha situación y con esta finalidad escribió y leyó –y se extractó en el Acta tal como se muestra en el párrafo anterior- la tantas veces citada Disertación geográfica para demostrar cual deba ser la extensión de La Rioja, y que tanto influyó después en los más perspicaces provincialistas riojanos de dentro y de fuera. Por eso ahora el conjunto de los “probos” riojanos consideran y homenajean por unanimidad tan efusivamente a Llorente, y lo harán también en la del año siguiente (1806) cuando pide que se le admita como “Socio jubilado” al estar residiendo fuera, en Madrid. Así dejan escrito en el Acta de 1806 que se “encuentra (la Sociedad) satisfecha del celo con que ha mirado, mira y mirará… los intereses y ventajas de esta Sociedad; sintiendo al mismo tiempo perder un Individuo de luces tan poco corrientes y de ilustración tan conocida”. Llorente en su Disertación enfoca la ampliación del territorio de la Rioja bajo el ropaje económico fiscal, o del cobro de tributos a un centenar más de poblaciones, para fortalecer a la Sociedad, pero en realidad está oponiéndose –creando una antítesis- o pidiendo la integración territorial de una parte de La Rioja que considera fue excluida en el Mapa de Tomás López cuando se demarcaron por Real Decreto del “Primer Secretario de Estado Pedro Cevallos”, los cinco “territorios” de su Sociedad Económica. En el trabajo de Llorente de 1805 anida, con la excusa de la ampliación de la fiscalidad a otras Vilas y Aldeas de los “siete ríos” de Rioxa, un punto de vista político-administrativo de autonomía provincial que llegará a su “País” años, no muchos, después. Este es el principal legado del canónigo Llorente en el par de años (parte de 1804, todo 1805 y parte de-1806) que fue Socio activo de la Sociedad Riojana. Participa en una única Junta, la modélica seleccionada por mí, la de septiembre de 1805. Después del mismo mes del año siguiente (1806) se le admite como “Socio jubilado”, y aunque trabaja en algunos planes o proyectos de la Institución, como es la redacción inicial del punitivo Código Rural, y más tarde en el Informe crítico sobre el mismo, no parece que fuera mucho más allá su labor directa en asuntos de la misma, aunque la bibliografía sobre este tema resalta su influencia posterior en los proyectos de división territorial para hacer de La Rioja una administración provincial autónoma.

III. La Junta de Defensa de La Rioja y Álava


En estos años la identidad territorial sólo sirvió para marcar los límites administrativos militares de La Rioja con los mismos de las provincias a las que estaba supeditada políticamente desde el nacimiento de las Intendencias en 1718. Sin embargo esta demarcación del territorio será un precedente básico para argumentaciones futuras de distinto signo. Las dos breves líneas con las que la Junta Suprema delimita militarmente a La Rioja se concretan geográficamente con facilidad. Nos serviremos de una de las múltiples descripciones coetáneas existentes.

Martín Fernández de Navarrete en una Exposición a las Cortes al inicio del Trienio Liberal escribe: "La naturaleza ... (ha querido) formar una concha en que encerrarlo (al país riojano) circumbalandolo de altas montañas por todas partes". Y lo explica topográficamente:

"Los Montes de Oca que hacen su entrada por el poniente la cortan de medio día a norte desde la Sierra de Pineda a Pancorbo que la separan de la Provincia de Burgos y tierra de Bureba. La Cordillera de Montañas de los antiguos montes Distercios, hoy Serranía de Cameros, corre de poniente a Oriente desde dicha Sierra de Pineda hasta el Moncayo enlazados sin interrupción, en cuyas faldas está situada la Villa de Agreda y separan la Rioja de tierra de Aranda y Provincia de Soria. Otra Cadena de altas montañas que principia en Pancorbo, y que sigue hasta el Cerro de Cantabria frente a Logroño divide la Rioja por el norte de las provincias Vascongadas, y desde este punto hasta Alfaro forma el Ebro la línea divisoria de Rioja y Reyno de Navarra, del qual y del de Aragón la separa por Oriente el Río Alhama" ...

La Gran Rioja - 'La Concha'
I. El Padre Anguiano; Compendio historial de La Rioja" ... (1704)


Portada del libro

La Rioja "Es vn Valle a modo de vna S cuya lôgitud es de veinte y cuatro leguas poco más, o menos, que comiença defde Villafranca de Montes de Oca, hafta la Villa de Ágreda. La latitud es menor, y no igual por todas partes; porque por vnas ferá de diez leguas, y por otras de ocho; y efta fe toma defde las cumbres de las Sierras, que por la mayor parte ciñen dicha Provincia, que son muchas, y muy altas, y tienen varios nombres peculiares, aunque el antiguo, y genérico, es Montes Ydubedas. Todas las poblaciones, que se contienen en dicha demarcación, fon pertenecientes a dicha Provincia, fus naturales fon, y fe llaman riojanos en eftos tiempos".

Estos párrafos fueron impresos al iniciarse el XVIII (1704) y los reproducimos con la grafía original. Están en el libro editado por Don Domingo Hidalgo de Torres y la Cerda, vecino del pueblo serrano de Anguiano, con el título de Compendio Historial de La Rioja,... y que según declara en su portada fueron escritos por su tío el Padre capuchino Fray Mateo de Anguiano. En ellos se marcan, con precisión y en perfecta síntesis, los límites del territorio que se considera riojano en esa fecha, y que después serán la referencia y base de la reivindicación provincialista cuando se busque la emancipación de La Rioja como provincia autónoma.

Los mapas o "cartas topográficas" de La Rioja elaboradas a lo largo del XVIII, en consonancia con la división administrativa ancestral, se saltan esta unidad territorial definida por el Padre Anguiano y habrá que esperar a los principios del siglo siguiente, el XIX, para que en el contexto fiscal de la Sociedad Económica de La Rioja, se oficialicen las primeras objecciones.

IV. Don Antonio N. Fernández de Navarrete y Jiménez de Texada: Discurso sobre la necesidad de crear la Provincia de La Rioja


Por primera vez una autoridad gubernativa superior considera, aunque sea de manera tan sucinta, que la región de La Rioja tiene una unidad geográfica fácilmente identificable. Y ésta coincide con la que se venía defendiendo por el provincialismo económico de la Real Sociedad Económica de Cosecheros de La Rioja Castellana desde hacía tiempo. O sea, que era la misma que se recogía, por ejemplo, en la Disertación geográfica para demostrar "qual deva ser la extensión de La Rioja", que se expuso en las Juntas Generales de la Real Sociedad celebradas en Logroño el 3 de septiembre de 1805.

En estos años la identidad territorial sólo sirvió para marcar los límites administrativos militares de La Rioja con los mismos de las provincias a las que estaba supeditada políticamente desde el nacimiento de las Intendencias en 1718. Sin embargo esta demarcación del territorio será un precedente básico para argumentaciones futuras de distinto signo. Las dos breves líneas con las que la Junta Suprema delimita militarmente a La Rioja se concretan geográficamente con facilidad. Nos serviremos de una de las múltiples descripciones coetáneas existentes.

Martín Fernández de Navarrete en una Exposición a las Cortes al inicio del Trienio Liberal escribe: "La naturaleza ... (ha querido) formar una concha en que encerrarlo (al país riojano) circumbalandolo de altas montañas por todas partes". Y lo explica topográficamente:

"Los Montes de Oca que hacen su entrada por el poniente la cortan de medio día a norte desde la Sierra de Pineda a Pancorbo que la separan de la Provincia de Burgos y tierra de Bureba. La Cordillera de Montañas de los antiguos montes Distercios, hoy Serranía de Cameros, corre de poniente a Oriente desde dicha Sierra de Pineda hasta el Moncayo enlazados sin interrupción, en cuyas faldas está situada la Villa de Agreda y separan la Rioja de tierra de Aranda y Provincia de Soria. Otra Cadena de altas montañas que principia en Pancorbo, y que sigue hasta el Cerro de Cantabria frente a Logroño divide la Rioja por el norte de las provincias Vascongadas, y desde este punto hasta Alfaro forma el Ebro la línea divisoria de Rioja y Reyno de Navarra, del qual y del de Aragón la separa por Oriente el Río Alhama" ...