BIOGRAFÍA
Luciano
Murrieta García Ortiz de Lemoine nació en Arequipa (Perú) el 1 de septiembre de 1822 (Expediente militar). (Emereciado Nájera, en las Notas biográficas cuando se inaugura LA CASA CUNA (La Rioja, 3-II-1907) y este mismo periódico en el día de su muerte (23 noviembre 1911), dicen que el 31
de agosto). Hijo de Francisco Luciano de Murrieta y de Mariana García Lemoine. El nacimiento coincide con la estancia de Espartero en la ciudad, cuando solo era Coronel,
que estaba destinado en este puesto de las colonias.
Su familia paterna, procedente de las
Encartaciones de Vizcaya, estuvo muy ligada a los negocios mercantiles primero, industriales después, y más
tarde, a los financieros, con una Casa de Banca abierta en Londres, en la que. el ya Duque de la Victoria, tiene una cuenta con algunos de sus ahorros y fue una las ciudades extranjeras a la que viajó Don Luciano -con permiso militar- con relativa frecuencia. Los varones de la familia materna sirvieron en el ejército colonial y su abuelo el Coronel Ramón García murió en una de sus acciones en los momentos de la descolonización..
Desde muy joven ingresó en el ejército estando muy unido
desde el principio a la persona del más tarde general Espartero, con el que Murrieta hizo la última campaña de la primera Guerra Carlista. Según los datos del Archivo General Militar de Segovia ingresó el 2 de enero de 1839 como "Alférez de caballería en el Regimiento de Húsares de la Princesa" cuando le faltaba aún medio año para cumplir los diecisiete. La solicitud está firmada el 28 de diciembre en "el cuartel general de Logroño" por el Conde de Luchana que elega los méritos del joven y también los de su abuelo materno muerto en la "Guerra del Perú en defensa de la Patria".
Después de la amnistía del 1847 el general Espartero vuelve del exilio londinense y se establece en Logroño: El joven Luciano reside oficialmente en Madrid, en casa de su madre, y sirve en el Regimiento de Húsares de la Princesa al que mandó como Coronel. Se retiró del "servicio activo" en el año 1860, aunque siguió bajo la obediencia del ejército. Su Expediente militar recoge, el 25 de septiembre de 1863, el "examen teórico y práctico" al Coronel Murrieta por la Junta de Jefes de la Dirección General de Caballería en Madrid, por el que sabemos, además de las calificaciones de los meritos militares, algunos otros detalles personales, como que mide "5 pies y 3 pulgadas" (suponemos castellanos) que según las conversiones y equivalencias solo supera por muy poco el metro y medio).
Don Luciano, oficialmente, vivió en Madrid hasta 1891, pero pasó muchas veces por Logroño, tanto que en el primer Padrón Municipal de Logroño serio o moderno, el de 1860, está empadronado con la pareja ducal en la Hoja del vecino Duque de la Victoria. Tiene ahora 38 años. Se escribe también que venía a Logroño con su madre en todas las vacaciones del verano, y que desde 1877, que compró "la finca Ygay", se llegaba hasta Logroño en numerosas ocasiones para atender el negocio agropecuario.
Sobre esta faceta de Don Luciano se ha escrito mucho en La Rioja. Tanto sobre el supuesto trabajo conjunto con Espartero, en estas fechas retirado en Logroño y dedicado a "cultivar su jardín" por lo que ahora era llamado "el Nuevo Cincinato" en similitud con el prohombre romano; como en su negocio privado al compás con su administrador Don Blas San Vicente.
Los fondos del Archivo General Militar nos descubren que Don Luciano es un infatigable viajero al extranjero. Antes de ser titulado por Amadeo de Saboya como marqués de Murrieta (1872) está en Londres cuatro meses con permiso del Regente de la Nación y desde allí solicita su prolongación otros dos meses para visitar la Exposición Internacional (21 marzo 1871). Igualmente solicita permiso para ir a la Exposición de París "para estudiar cuanto se relacione con los adelantos de la agricultura a la que de algún tiempo a esta parte se halla dedicado". (26 de mayo de 1878). En la primavera de 1880 (24 de abril) pide otros cuatro meses de permiso para trasladarse a Inglaterra y Alemania "para poder estudiar el definitivo cultivo de la valiosísima planta denominada lúpulo y que de tres años a esta parte ha introducido en su propiedad de las cercanías de Logroño".
Este trajín viajero hacen de Murrieta "un hombre de mundo" que le sirvió para recrear anécdotas e historias de todo tipo que contaba, en especial, cuando "las cosas del vino" se torcían en la región. Así recuerda los triunfos del Duque de la Victoria en la Exposiciones Nacionales e Internacionales y a los que él se sumaba. Entre otras está aquella historia, entre leyenda y rumor, del "naufragio", en 1852, de una partida de "cubetas" de vinos en las costas americanas y que la fortuna salvó a algunas que llegaron a la mesa de José Concha, ahora en La Habana como Capitán General de Cuba. Descubrieron que eran vinos elaborados en la bodega logroñesa del Duque, entre Luciano y Baldomero, "almorzando" años después del suceso los dos cuñados (Espartero y Pepe Concha) en la Casa-Palacio del primero en Logroño.
Lo que sí es cierto es que Espartero al casarse, consiguió una destacada hacienda procedente de un
sustancioso mayorazgo heredado por su mujer, y entre otras producciones estaban, además de la cebada y el aceite.
los vinos. En las bodegas de la familia de los
Duques de la Victoria -en la calle Cerrada de 160,2 metros cuadrados de planta-, Luciano Murrieta sin duda inicia sus actividades de vitivinicultor,
primero como reto personal de cualificación de los productos de la casa
ducal, y más tarde, como medio de vida o negocio privado industrial.
En su primera etapa de vida, que llega hasta pocos años antes de morir los Duques (1877), Luciano recibió sus recompensas en formas de
medallas compartidas en Exposiciones (Exposición Nacional de Agricultura en Madrid -
1857) y de alabanzas entre historias fabulosas que le sirven, al ya Marqués de Murrieta, para contarlas enseñoreándose de su vida o "currículo" pasado. En ello estuvo muchos años del final del XIX, y en especial, cuando la vitivinicultura riojana pasaba por los momentos más críticos.
La decrepitud, y más tarde la muerte de Espartero, le lleva al segundo reto: crear su propia explotación agraria e iniciar su añorado negocio vitivinícola. Para ello en 1877 compra la finca Ygay próxima a la ciudad de Logroño en su salida hacia Zaragoza, para además de crear su "Chateau-Ygay" dedicado a la producción de vino de calidad, ocuparse de otras plantaciones y producciones, como el aceite, la miel, la carne, el cereal en general y la cerveza con el famoso "lúpulo". Según las fuentes catastrales de la época su extensión era de unas 168 hectáreas, de las que el monte y el viñedo (43 hectáreas) ocupaban casi la totalidad. Pero además en ella situó su residencia y un complejo de construcciones para la explotación de la finca y en ella pasó muchas horas gozando de la nostalgia del pasado y del soñar.
El Marqués de Murrieta muere en Logroño el 22 de noviembre de 1911, (según La Rioja -diario de Logroño- le llevan a enterrar al panteón familiar de Santurce (algunos dicen que no está allí ) y lo mismo hacen con su madre cuando muere en Madrid el 16 de junio de 1887). Sin herederos directos sus pertenencias pasan
a un sobrino, que más tarde vende al verdadero continuador del espíritu
de D. Luciano, el Conde de Artaza, también sobrino, Julián de Olivares y
Ballivian, todo el complejo agrícola Ygay.