Baldomero Espartero
Monumento a Espartero en Logroño
Reinado de Isabel II en La Rioja
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Familia logroñesa de Espartero: los Santa Cruz

Jacinta, mujer de Espartero

Una de las familias más acomodadas de la ciudad de Logroño, durante el reinado de Isabel II y la Restauración, es la de los Santa Cruz, con la que emparenta por vía matrimonial el General Espartero.

En el organigrama inferior se condensan las tres generaciones de la familia, que vienen a coincidir con las tres generaciones del progresismo y liberalismo logroñés y riojano.

Primera generación familiar: los abuelos
Manuel Mª García de Leaniz (1781-1853) y
Vicenta R. Martínez de Tejada
(1783-1843)
Domingo Santa Cruz
(1751-1834)
e
Inés Orive (175? - 1826)
Estanislao Martínez de Sicilia
(1753-1827?) y
Mª Gaudalupe Ruiz de la Cámara (1759 - 1831)
Leoncio Fernández de Luco
(1759-1822) y
Sinforosa Martínez
(1755 - 1813)
Segunda generación familiar de los Santa Cruz: los padres
José Santa Cruz Orive
(1792-1882) y
Feliciana Caballero
(1800 - 1866)
Anacleta Santa Cruz Orive (1786 - 1816)
Ezequiel Martínez de Sicilia
Ruiz de la Cámara
(1786 - 1812)
Vicente Fernández de Luco
Martínez
(1784 - 1840)
Tercera generación familiar: los nietos
Juan Domingo Santa Cruz (1822-1892) y
Enriqueta García Zamora
(1822-1889)
Sin descendencia
Vicenta Fernández de Luco
(1815-1882) y
José Gutiérrez de la Concha
(1809 - 1895)

Los abuelos

En la primera generación encontramos dos grupos sociales claramente diferenciados: los del "ayer" y los del "hoy". Los primeros pertenecen a las oligarquías urbanas del Antiguo Régimen y lo demuestran con sus títulos de "Corregidores Perpetuos". Desde comienzos del siglo XIX, sin embargo, están en franco retroceso, e incluso hasta cargados de deudas, aunque sigan manifestándose como "privilegiados" y "deseados". Los segundos son los "nuevos ricos", los que traficando con el dinero y las lanas -principalmente-, acumulan capital en efectivo primero, y posesiones urbanas y rústicas, por mimetismo, después. Es la clase burguesa emergente, que nace con el nuevo siglo y las ideas liberales, "codiciada" por los grupos anteriores y "codiciosa" para sí mismos.

Entre estos "nuevos ricos" se encuentran, como modelos ejemplares, el creador de la saga familiar con la que emparenta Espartero, Domingo Santa Cruz, que de la nada, tal como muestra el "Catastro de la Ensenada", pasa a ser uno de los más destacados propietarios de la ciudad y de la provincia, en base a sus negocios financieros -préstamos- desde su "Casa de Banca". Junto a él -y con él en aliamzas matrimoniales- aparece Manuel María García de Leaniz, el serrano que se enriquecerá con el tráfico de la lana, y sobre todo con las compras de las sucesivas desamortizaciones, en especial en el Trienio Liberal. Ambos unifican los dos distintos modelos especulativos -hasta en los nombres de sus hijos se diferencian- al matrimoniar a sus descendientes Fancisco Xabier y Ramona.

Los Martínez de Sicilia, los Fernández de Luco, los Ruiz de la Cámara, ... todos sentados en los Ayuntamientos del Antiguo Régimen conviven entre sí hasta las primeras décadas del siglo XIX. Su "miseria" y decadencia les lleva a asociarse a los anteriores -"los nuevos ricos"-, pero ya será en la siguiente generación: la de los hijos.

Los hijos

Las alianzas matrimoniales trenzadas por los abuelos aúnan "prestancia del pasado· y "efectivo del presente". O sea, cada grupo aporta lo que tiene.

Domingo e Inés tienen tres hijos. La primogénita es su hija, Anacleta, a la que se emparenta, por sendos matrimonios sucesivos, con dos familias prestigiadas de las oligarquías locales del pasado. Al mayor, Francisco Javier, le casan con una "rica" y única heredera de una familia de similares condiciones a la suya. El enlace se realiza "entre pares" para asegurar el capital adquirido por ambas "Casas" en pocas décadas. El menor, José, se abraza a una viuda con pudientes del pueblo de Cenicero.

El primer varón, Francisco Javier, parecía destinado a mantener el camino emprendido por el padre y el suegro como lo demostró en los momentos liberales del Trienio y en los primeros años de la minoría de edad de Isabel II. Pero la "fortuna" no le fue favorable. Murió en el año 1937 cuando repetiía como Procurador y Diputado a Cortes habiendo sido previamente Procurador en el Régimen del Estatuto .

José es quien después de 1837, por la muerte prematura de su hermano Javier, termina controlando y defendiendo durante muchos años -muere a los noventa- la unidad y los negocios familiares de los Santa Cruz, a la vez, o al unísono, con el general Espartero.

La hija, o hermana de los dos anteriores, aunque muere con sólo treinta años, tuvo tiempo para aportar a la familia, con un par de maridos diferentes, dos nietas o dos sobrinas que encumbrarán a la familia de los Santa Cruz, al terminar casadas con sendos Capitanes Generales del Ejército Español: el Conde de Luchana y Duque de la Victoria y el Marqués de La Habana.

Los nietos

De los seis nombres de la tercera generación familiar sólo uno, Juan Domingo, mantendrá el apellido de Santa Cruz, que será a su vez el último al tener solo herederas femeninas.

Las tres familias de los nietos: Espartero-Martínez de Sicilia; Gutiérrez de la Concha-Fernández de Luco; y Santa Cruz-García terminarán cubriendo íntegramente el espectro cultural y político de las burguesías liberales del siglo XIX español.

Es bien conocido que el General Baldomero Fernández Espartero, fue "El Espadón" del progresismo español. No en vano coincidió en edad y en ideales con la generación anterior: la de los hijos. Auténticos representantes del progresismo español procedente de Cádiz. Incluso -y es muy significativo- muere antes que su tío político José.

El General José Gutiérrez de la Concha, Marqués de la Habana, vivió a caballo entre el moderantismo y el progresismo integrando el ala izquierda de los primeros, los moderados puritanos, para terminar en el liberalismo creado por Sagasta.

Juan Domingo Santa Cruz terminó convirtiéndose en el riojano más rico de toda la provincia en los años ochenta al allegar en su persona tres destacdas haciendas familiares. Pero a su vez terminó perdiendo las señas de identidad de la familia, al unirse al conservadurismo provincial. ¡Si su abuelo levantara la cabeza! .

Los tres acumularon poderosas influencias en la ciudad y en toda La Rioja e incluso a nivel nacional. En enlaces anteriores pueden conocerse a Espartero y a José Concha. De Juan Domingo resumimos diciendo que fue Senador electo por la Provincia de Logroño en ocho Legislaturas: 1871-1872; 1872; 1876-1877; 1877; 1879-1880; 1881-1882; 1886; y 1891-1893.