♦ Presidente de la Guerra de Cuba (1897 - 1899)
En
la mañana del 8 de agosto de 1897, el anarquista italiano Michele Angiolillo,
descargaba su pistola sobre Cánovas del Castillo en el balneario de Santa
Agueda cuando leía tranquilamente en un banco el periódico. La
Restauración perdía así a su fundador en un momento en
que el problema cubano más alteraba este sistema.
El 4 de octubre de 1897 la Regente acudió a Sagasta para que formara
un nuevo gobierno e intentara resolver la crisis colonial.
Los liberales consideraban que se debían de tomar medidas políticos
y no militares, por que sustituyeron al general Weyler; se dio una amnistía
para los presos políticos de las antillas; y se buscaba dar una autonomía
política a Cuba y a Puerto Rico. Con todo esto se buscaba atemperar el
problema de los nativos y además del de los Estados Unidos que cada vez
estaban más inmersos en los asuntos coloniales de España. De todos
modos estos arreglos llegaron demasiado tardes.
Sagasta, pues, hubo de presidir el Desastre en la guerra con los Estados
Unidos y, parece, que no tuvo otra alternativa, ante las posibles consecuencias
que se hubieran sucedido si no se hubieran tomado las armas.
También Sagasta tuvo que firmar la Paz de París el 10 de diciembre
de 1898 en la que se reconocía la pérdida definitiva de los restos
del imperio colonial y retornaban a España los excombatientes, y también
algunos capitales que atemperaron el Desastre político. Su presidencia
terminaba el 4 de marzo de 1899
♦ Ultima Presidencia de Sagasta (6 marzo 1901 a 6 diciembre 1902)

El 6 de marzo de 1901 Sagasta volvía otra vez a la Presidencia, y sería
la última. Se daba por hecho que "El viejo pastor" no
tenía prácticamente nada nuevo que ofrecer.
Pero el Partido Liberal cambió de temas y ahora buscó la modernización
del país por la secularización de las instituciones y de las leyes.
Y en consecuencias buscó limitar la influencia de las órdenes
religiosas en la enseñanza y potenciar la enseñanza estatal.
En esta última presidencia el joven Ministro de Instrucción Pública,
Conde de Romanones, apoyó la libertad de cátedra y endureció
la inspección en los colegios religiosos. Y también, en otro sentido,
se buscó definir con claridad la relaciones de la Iglesia y el Estado
y se buscó que los miembros de la iglesia se rigieran por las mismas
normas que el resto de los ciudadanos. Para ello se pensó en una Ley
de Asociaciones que no llegó en este gobierno a realizarse cuando terminaba
el 6 de diciembre de 1902.
A Sagasta, durante esta presidencia, también le tocó concluir
con la Regencia y nombrar a Alfonso XIII Rey de España. Lo hacía
el 17 de mayo de 1902 cuando el joven cumplía los dieciséis años