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en "La Bella Época"
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Ocio espectáculos
década
Localización de los espacios industriales de ocio
de ocio’
locales industriales
‘Nuevos
1910
De las conservas al teatro: los Trevijano

En la primera quincena de esta década (14-I-1910) los tres hermanos Trevijano Ruiz-Clavijo (Daniel, Ángel y José María) más Miguel Ruiz-Clavijo y Gregorio Lozano agrupan 2.500 ptas. en un S.A. para explotar los espectáculos del Teatro Bretón. La contrata dura hasta finales del año de 1913, pero haciendo uso de los beneficios acumulados con las conservas, la “Sociedad Trevijano Hijos”, lo compra antes de finalizar la década –noviembre de 1917- a la Caja Municipal de Ahorros en busca del negocio del ocio.

Fachada principal del Teatro Bretón

En los cuatro años intermedios entre el fin de la contrata de los Trevijano y la compra a la Caja, ésta lo arrienda a tres empresarios, con problemas y disensos entre público, prensa e inversores. De esta época es la Revista que recoge la imagen inferior, dirigida por Zóximo Notario, cuando el Sr. Salas, de Barcelona, está de arrendatario.

Portada de una de las Revistas

La propiedad del local pasó a uno de los hermanos, José María Trevijano, y estuvo en ella hasta su muerte en 1954, mientras que la gestión de las programaciones, en décadas posteriores, serán cedidas a otros empresarios como analizaremos en su momento.


1913
De la prensa a los espectáculos

Paco Zaporta, director de La Rioja, vislumbra que los espectáculos pueden ser un "gran negocio". El 31 de octubre de 1912 presenta en el Ayuntamiento un proyecto para la “la construcción de una casa y un salón teatro" firmado por Quintín Bello. Con la operación buscaba solventar al menos tres problemas: una buena sede para el periódico, viviendas para la familia y para alquilar o vender, e introducirse en el mundo de los espectáculos y de la restauración.

Fachada principal del Teatro Moderno

Con el Salón Teatro la familia Zaporta ingresaba en "la industria de los espectáuclos". Con la reserva de un “rincón”, entre éste y los talleres de la imprenta, deseaba aportar un ambigú o café para la Plaza de la Imprenta y el local para la explotación del ocio.

Una vez levantado los edificios los tres hermanos varones (Francisco, Felipe y Moisés) escrituran, junto con dos periodistas de la casa (Leandro Sáenz de Cabezón y Marcelino Sáenz Benito) “La Cervantina S. A.” (11-IX-1913). Su objetivo es dar funciones de teatro en el Zaporta  o Teatro Moderno, Al final también comprobaron que no había llegado aún la hora de los grandes negocios del ocio y terminaron vendiendo.

Del ocio al negocio


Basta examinar el centenar de nuevas inscripciones de Sociedades Mercantiles en el Registro correspondiente de la Provincia durante la segunda década del siglo XX, para comprobar que los espectáculos empiezan a convertir el ocio en negocio. Y no lo afirmamos en sentido peyorativo. De modo similar a cómo los inversores mueven su dinero para crear empresas vinícolas, conserveras, "fábricas de electricidad", negocios de banca, .... o de cualquier otra rama, también lo dinamizan para explotar teatros, cafés, salones, plazas de toros, frontones, ... englobados en las "industrias de espectáculos" y de la restauración .

Las Sociedades registradas con este fin u objetivo se acomodan a distintos modelos económico-administrativos. Unos las crean para hacer circular el dinero en efectivo acumulado en otros sectores; otros apuestan por el beneficio rápido que parecen apuntar los actos festivos; un tercer grupo vislumbra que los espectáculos pueden ser un "gran negocio"; y finalmente, algunos se interesan en ellos para ensayar otras formas de ganarse la vida. Desarrollamos ejemplos de algunos de estos prototipos en las dos primeras columnas de esta página.

1912
FRONTÓN BETI-JAI :
"café, "Faro" y remonte"

Ocho inversores logroñeses (los hermanos Isidro y Francisco Íñiguez Carreras, Francisco Sánchez Alba, Enrique Herreros de Tejada, Marco Rezola, Francisco Madorrán, Pelayo de la Mata y Virgilio Oraá (como Director del Banco Riojano) y tres navarros de Pamplona (Vicale Lorza, José Murillo y Florencio Martínez) forman una alianza de burguesías locales y del sector financiero del Banco Riojano para sumar 250.000 ptas. y crear la Sociedad Anónima Beti-Jai, con el fin de explotar el juego de pelota.

Levantan un Frontón de 54 metros de largo y 24 de ancho de tres plantas y ofertan dos partidos pelota a remonte todos los días del año después de las tres de la tarde. El tradicional "café, copa y puro" es sustituido por el "café, Faro (coñac de las Bodegas Bilbaínas de Haro) y remonte" en los comienzos de los años diez.
Anuncio de Coñac Faro
El negocio fue ruinoso antes de tres años, pese a que se ensayaron otras opciones y alternativas para rentabilizarlo, además del juego de pelota.

Frontón Beti-Jai, interior. Foto en "LA RIOJA"
El local fue inuagurado el 21 de septiembre de 1912, en las Ferias y Fiestas de "San Mateo" con un partido de remonte y otro de pelota a mano.

Este espacio de espectáculos estaba situado en la Avenida de las Adoratrices, en el ensanche al este de la población, y se constituirá en uno de los centros de máxima actividad de programación de ocio durante toda la primera mitad del siglo XX. En él se proyectó cine, se clebraron veladas de boxeo, se jugaron "muchos" partidos de pelota, e incluso llegó a funcionar como cárcel habilitada durante la guerra civil.

1912
"CINE DORÉ":
el fracaso de "los locales estables" para cine

En la planta baja del nº 15 de la calle 11 de Junio (junto al Banco de España de entonces) se instaló este "primer cine estable" de Logroño. La tiple del Café Novelty Mariquita Gurgui, con el auxilio de Aniceto Bernedo, invirtió sus ahorros para buscar una nueva forma de ganarse la vida.

Anuncio de una de las programaciones

A los cinco meses tuvo que cerrar. Ni la intensa campaña publicitaria desarrollada en "La Rioja", durante este tiempo, le salvó del fracaso.
Destacados de la década
Escena de "Canción de Cuna": 1911

Teatro de María Lejárraga

1911En febrero se estrena, en el Teatro Lara de Madrid, "Canción de Cuna", una de las obras teatrales de María Lejárraga de mayor éxito, siendo interpretada en escena en múltiples ocasiones y "llevada" al cine en distintas versiones.

Comienzos del fútbol
Fragmento de Programa de Fiestas de Logroño en 1912

1912

La primera Sociedad Deportiva, el "Sport Club", está datada en 1905, y aunque en ella se practicó el fútbol, éste no se oficializó hasta el año 1913. En una parcela arrendada por el "Recreation Club" están los comienzos del fútbol local, integrado en la Federación deportiva correspondiente.

La aviación como espectáculo
con la década

Desde 1910 -programa inferior- y en distintas fechas de los años diez se vieron volar aeroplanos por los cielos de Logroño en las Fiestas Patronales de San Mateo. Son las que se llamaban, en los Programas, "Las Grandes Fiestas de la Aviación", que tanta atracción e ilusiones fomentaron en los lugareños..

Programa de las Fiestas de San Mateo de 1910

Raquetistas en el Beti-Jai
1918 En plena crisis de la pelota a remonte, este "frontón" ensaya nuevas fórmulas de explotación. Además de sesiones de cinematógrafos (estreno de Quo Vadis? en 1913), que fracasan, en los San Mateo de 1918 lo intenta con raquetistas de fuera. Consigue un cierto éxito, pero es coyuntural.
Coetáneos
Programa Fiestas de Logroño 1915
1915
    Plaza de Toros de "La Manzanera"
El "orgullo de los logroñeses"

El 10 de julio de 1914 un incendio destruyó la Plaza de Toros de "La Victoria" después de 61 años ofreciendo festejos taurinos y otros espectáculos, Logroño se quedaba sin un local estable dedicado a estos menesteres y por ello en 1914 no se pudieron celebrar "corridadas" de toros. ¡Fue una catástrofe socio-cultural sin precedentes en la ciudad!

Por ello, las "fuerzas vivas" de la población se juraron que no volverían a vivir unas "fiestas tan calladas" como las del año catorce. Se convocaron reuniones y sensibilizaron a los logroñeses para que se agruparan y aportaran en acciones de 100 pesetas el dinero suficiente para levantar una NUEVA PLAZA DE TOROS. El empeño colectivo era "tener" toros en San Mateo de 1915.

Y se consiguió. Unos cuatrocientos accionistas sumaron las 200.000 pesetas suficientes para comprar los terrenos en la zona de la Manzanera y para construir una nueva Plaza. El verano de 1915 fue frenético. En tres meses, paso a paso, y sin pausa, se había levantado una NUEVA PLAZA DE TOROS bajo la dirección del arquitecto Fermín Álamo. Una semana antes de San Mateo el Jefe del Avance Catastral de la Provincia estaba realizando el aforo global, y establecía que su capacidad era de 9.523 localidades: 4.039 de sombra y 5.484 de sol. Logroño inuaguraba la "Plaza de la Manzanera"el 21 de septiembre de 1915 con las primeras figuras del toreo y en un contexto festivo como no se habia visto nunca antes en la ciudad. Fueron las Fiestas y Ferias modelo de "La Bella Épora".
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