Memoria de fin de Siglo
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Denominación Origen Rioja
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LA RIOJA CONTEMPORÁNEA PVP. 14,99 €

el vino de Rioja y la modernidad

E l vino, al igual que el aceite, las hortalizasa y otros productos mediterráneos, goza en la Península Ibérica de una dilatada tradición. En este contexto debemos situar la historia del vino de Rioja hasta bien entrado el siglo XIX. Aparte de las laudatorias referencias panegiristas medievales en las que se acuden a citas de poetas y juglares cantando al vino de la tierra, las fuentes históricas documentales se relacionan más con el paisaje agrícola del terrazgo que con la calidad del producto. Citarlas en su apoyo es pura ucronía y determinismo histórico. El vino de Rioja entra en la historia con los ilustrados dieciochescos cosmopolítas y con la cada vez más extendida comercialización resultado de los liberalismos económicos.

Cuando se examinan los documentos y papeles de los archivos públicos y privados se confirma el interés de los grupos de notables de la región -sobre todo los que controlan los poderes locales con las Regidurías y los propietarios de "manos muertas" de los cabildos, conventos y monasterios- para dar salida a los excedentes de caldos en los mercados cercanos, entiéndase el País Vasco especialmente, pues las otras regiones próximas también tienen viñas.

Pero es con el triunfo del régimen liberal contra el absolutismo, en los años treinta del XIX, cuando el vino de Rioja promueve el interés comercial e inversor fomentado unas décadas más tarde por la invasión de los viñedos francesas por la filoxera.

En esta coyuntura económica foránea el vino de Rioja inicia el camino que le ha llevado hasta nuestros días.

"EL RIOJA" ANTES DE LA DENOMINACIÓN

El vino de Rioja actual, amparado con la Denominación de Origen, se va creando a partir de la segunda mitad del siglo XIX y hasta los años veinte del siglo siguiente, entre crisis y pioneros.

Y si es fundamental el papel desempeñado por los que denominamos pioneros, no lo es menos el impulso que supusieron los momentos críticos en la producción y la comercialización. Ambos son motores que dinamizaron el sector por lo que se significaron de búsqueda de innovación y de fórmulas comerciales.

El vino de "pasto" y/o de granel, base de la comercialización hasta superar el XIX, planteaba excesivos problemas, no sólo por la calificación social a los que iba destinado -las clases más bajas sin grandes recursos económicos- sino también por su almacenamiento o conservación. Así que había que cambiar la orientación comercial y productiva. Y esta fue la labor especial aportada por los pioneros.

Luciano Murrieta, Marqués de Murrieta
No es extraño que los "adelantados" fueran titulados -Marqués de Murrieta, Marqués de Riscal, Marqués de Terán, ...- y que a los vinos se les embotellara con el título del aristócrata. Se buscaba premeditadamente elevar la condición social del vino, mostrarle en las mesas de los más pudientes, de los que podían desembolsar efectivo. Por ahí venía el negocio, como muy bien muestran las Memorias Económicas de algunos de los citados.

Si añadimos a esto, la crisis comercial que supuso la ruptura del Tratado con Francia, cuando ésta se repuso de la filoxera, ahí encontramos el porqué de las hoy nominadas "Bodegas centenarias". Ya que se tenía que acumular el producto, busquemos, se dijeron, darle salida más tarde bajo la etiqueta de la calidad y la distinción.

El cambio tuvo resultados, y de aquí a la búsqueda de la protección ya no había más que un paso. Esto lo aportaría la Denominación.

grupos de PRESIÓN por "EL RIOJA"


Alfonso XIII con los Sindicatos Agrícolas Católicos

En los "felices años veinte", e incluso antes, en "La Bella Epoca", dos organizaciones riojanas interesadas en el negocio del vino lucharon por alcanzar un "status" de protección oficial de lo producido y elaborado en La Rioja. De una parte, la potente Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos -patrocinada y dirigida por los grandes hacendados- que buscaba sobre todo la protección de los productos de la viña. De otra, la Asociación de Bodegueros de La Rioja que buscaba otro tanto pero en favor de los criadores y exportadores de vinos. Con acuerdos y disensos alcanzaron sus objetivos en los años de la dictadura de Primo de Rivera. Se lograba definir un mapa de las tierras del Rioja (la Denominación) y establecer un comité de Control (el Consejo Regulador).

Ni los cooperativistas confesionales del sindicalismo católico agrario, ni el dinámico grupo de los bodegueros quedaron satisfechos con lo legislado desde el Ministerio de Agricultura. Pero algo es algo debieron de pensar.

Con la República se publica el "Estatuto del Vino" y se da un impulso democratizador al proceso de relaciones entre los vini y viticultores. Pero ese camino se paraliza en seco con la Guerra Civil y la posterior dictadura, teniendo que esperarse al final de los cuarenta para que la institución "resucite".

A partir de 1947 se inicia la institucionalización que desde el punto de vista organizativo fue lenta, muy lenta. Entre flujos y reflujos de expansión, y entre crisis y enfrentamientos entre sectores se fue definiendo el marco geográfico más concretamente y la tendencia comercializadora que más tarde fue la dominante: la elaboración de vinos embotellados y de calidad. Se consiguió paralizar proyectos de "pan para hoy y hambre para mañana", como el de las sangrías, por ejemplo. Los años ochenta fueron otra cosa.


"Un vino con nombre de tierra"

LA CALIFICADA
1991
Artífices principales de la Calificada

Desde 1979 hasta 1982 el Consejo estuvo envuelto en un proceso complicadísimo hacia la democratización. Finalmente se hicieron las primeras elecciones democráticas el 23 de mayo de 1982.

Se eligieron 14 vocales y las administraciones nombraron otros seis. Ellos, más el nuevo Presidente, Santiago Coello, lucharon por alcanzar la CALIFICADA. Y la consiguieron en 1991.


APRUEBAN LA DENOMINACIÓN (1925) Y EL CONSEJO (1926)


El 9 de junio de 1925 se publicaba en la Gaceta de Madrid una Real Orden por el que se creaba la DENOMINACIÓN DE ORIGEN RIOJA. El 22 de octubre de 1926 otro Real Decreto firmado por Alfonso XIII y el Ministro de Trabajo, Comercio e Industria, Eduardo Aunós Pérez, ponía en marcha el CONSEJO REGULADOR.
Sello de la Federación
Los propietarios -grandes, medianos y más chicos- de la ribera del Ebro y del piedemonte cerealístico y vinatero riojano se organizan en el sindicalismo confesional católico.
Antonio Larrea
El andaluz Antonio Larrea es "el alma" del renacido Consejo Regulador en los difíciles años de la posguerra.
Su empeño y dedicación hizo encarrilar atra vez la cuestión del "Vino de Rioja" y la Denominación-.

presión de los bodegueros.
félix martínez lacuesta, "jarrero de pro"

Félix Martínez Lacuesta
Félix Martínez Lacuesta es uno de los personajes más inquietos en los difíciles años de la vitivinicultura riojana tanto después de la ruptura del Tratado con Francia como en los años más trágicos y profundos de las nuevas plantaciones del viñedo después del desastre de la filoxera en la provincia.