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"crisis de fin de siglo"
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Ocio espectáculos
1889-1899
geografía del ocio y recreación
Motivo galante de café teatro


Cafés "Del Siglo" y "Universal" una "carrera loca" por atraer clientelas.
Nos hemos molestado en recoger todos "los anuncios por palabras" publicados en la prensa diaria -"La Rioja"- de los actos de espectáculos celebrados en los cafés de Logroño en los años anteriores al "desastre del 98". La cifra es considerable, en especial, en los años previos a la guerra con los norteamericanos (los "malditos yanquees" como decían). No vamos a referenciarlos, porque no es este el lugar, pero sí resumiremos algunas deducciones.

Dos cafés se dedicaron entre 1896 y 1898 a programar obras del "género chico" en sus salones: el "Del Siglo" y el "Universal". El primero estaba situado en "la carretera de Burgos" (hoy enfrente de Turismo y en los edificios nuevos ocupados por una tiemda de muebles y un hotel) y el segundo en la Plaza de Amós Salvador. El malagueño Francisco Cornejo era el propietario Del Siglo y desde noviembre de 1896 Fernando Díaz Landaluce lo fue del Universal.

Ambos locales se aúnan en las mismas penurias infraestructurales. Un tablao rústico en el rincón de mejor perspectiva del salón y una decoración muy simple -"el trapo"- completan el escenario. El resto del espacio se puebla de mesas y sillas para el consumo de la clientela. El Café del Siglo sirve sobre todo cafés, el Universal botillería. La compra de una entrada, por 30 céntimos, da derecho a una consumición. Las siguientes se pagan a parte. Las Compañías no van mucho más allá en cuanto a calidad artística, pero acuden al recurso de la gracia, la picardía y la espontáneidad, y la comunicación con el "público". Con estos cortos medios "deleitaron aprendiendo" a los vecinos más humildes de la población.

El anuncio inferior, algo muy infrecuente, enumera el reparto del cuerpo de artistas. Una familia, los Nicuesa, se reparten los personajes de cada una de las obras, y son ayudados por Verdejo y su Señora, más aficionados locales, y "alguna tiple que pasaba por aquí", en el reparto total. Y este es todo el elenco con el que cuenta el Café del Siglo para las representaciones de más de un centenar de tíitulos distintos en estos años. Todo un alarde de laboriosidad y profesionalidad.

Anuncio incluido en "La Rioja"

El Universal parte de la experiencia exitosa del Café anterior cuando se decide a probar fortuna con la fórmula del Cafe-Teatro. El nuevo propietario acomoda el local más céntrico y rivaliza con el de la periferia. Esta pugna se centra en el "estreno" y en la variedad de programas que en la práctica cambian cada noche. La base artistica se funda en Felipa López, en el barítono riojano Simón Escrich, en Delgado y su mujer y en Eduvigis Martín, además de la pareja formada por el bajo Ricardo Cano y su mujer Isabel López. Sólo se repiten aquellos obras que alcanzan más éxto a nivel nacional y que aquí en Logroño se les acomoda a la manera de ser de sus ciudadanos.

El "apropósito" que popularizó el riojano Bonifacio Pinedo a nivel del país se representa en el Universsal hasta en 17 ocasiones, contando con llenos por día. La razón del éxito está en los cuplés que canta Gedeón, el protagonista, sobre letras escritas por aficionados y "personajes locales" ambientadas en la ciudad.

Anuncio inserto en "La Rioja"

La rivalidad empresarial entre Cornejo y Landaluce con sus Cafés-Teatros dura hasta que se pierde Cuba. El apagón del Universal produce su venta en el otoño del 98. La vida del Siglo se diluye sin que aparezcan noticias sobre el mismo incluso meses antes de la guerra.

Es como si también estas experiencias de recreación se vieran envueltas en el "me duele España" que se apoderó de las gentes del reino después del "desastre" y la pérdida de Cuba.

Teatro, flamenco y música en los cafés
Zoílo Zorzano, "Fray Cirilo", redactor de La Rioja
Logroño no llega a los veintemil habitantes al cerrarse el siglo XIX. En una población extremadamente ruralizada no abundaban los espacios de ocio, con la excepción de aquellos calificados de tabernas y bodegones. Se limitan a una Plaza de Toros, "La de la Victoria"; a un Teatro, "El Principal"; y a cinco o seis locales calificados como cafés. En estos últimos, sin embargo, se ofertaron espectáculos de todo género, y en una cantidad que produce "asombro", no sólo a nosotros, sino también a coetáneos bien informados, como sucede con el redactor estrella de "La Rioja", Fray Cirilo, pseudónimo de Zoilo Zorzano.

El humor de Fray Cirilo sólo se alteraba por un par de cosas: los sombreros de las mujeres en el patio de butacas de "El Principal" y la despreocupación con la que los logroñeses y logroñesas vivían la crisis finisecular. Y es que en los años previos al "desastre" del 98 se produce en la ciudad de Logroño una fuerte oferta diaria de espectáculos que además se ve correspondida con una demanda febril. La "crisis agrícola finisecular", la crisis de la Guerra de Filipinas y sobre todo la crisis de Cuba y la Guerra con los " tocineros yankees" -como decían- hace que pasen las noches fuera de sus casas más del sesenta por ciento de la población. Conjuntamente se programa teatro en el Principal y en los cafés "El Siglo" y "El Universal"; cante flamenco en el Café Colón; conciertos a base de sextetos en el Café Suizo y de París; y hasta sesiones de espiritismo e hipnotismo en algunos de ellos o varios a la vez. Y todos estaban "a rebosar".

Difícilmente transparentaba sus emociones Fray Cirilo en los escritos, pero cuando se representó el día de Todos los Santos "Don Juan Tenorio" en el Café "El Siglo" no hacía carrera de sus nervios por ver como podían moverse todos los actores en "la caja de fósforos" del rincón del local. Quedó perplejo y no volvió a bromear con "sudar la gota gorda" en este tipo de locales en lugar de preferir los aficionados ocupar las localidades del Teatro Principal.


Partitura de "Malditos yanquees". Una de las de moda

"Café Colón": invierno con "Martinillo" 1897


Desde febrero de 1890 este café cuenta con "piano vertical" , dos mesas de billares y "separados para tresillos". Se encuentra en el Paseo de los Reyes, hoy la parte norte de El Espolón, y en él se ensaya todo tipo de espectáculos, en especial musicales -polkas, algunas del músico local Hipólito Rodriguez, valses, fragmentos de zarzuelas,... interpretados por el sexteto del profesor Don Dimas Varea- para atraer, previo pago de 25 céntimos, las clientelas.

En 1894 frecuenta los conciertos con música popular de zarzuelas, pasodobles y mazurkas mezclada con música clásica en los días festivos con el sexteto del pianista Sr. Lacal y alguna tiple. En 1895 se programaron conciertos con la tiple Constanza López, el acordeonistas Sr. Zamora, y otros tipos de actos, como "cuadros fantásticos y figuras grotescas de gran risa".

En octubre de 1896 se introduce el canto y baile flamenco con el guitarrista Manuel López, pero cuando se establece como "tablao flamenco", sensu stricto, es al final de este año haciendo reformas y contratando a José del Río (a) Martinillo, más a Pastora Los Arcos, María Vargas y Paca Pantoja (a) la Cucaracha jerezana. Además "para comodidad del público se sirven en este establecimiento y para fuera platos de todas clases y fiambres condimentados por la acreditada fonda de Europa".

En marzo de 1897, la experiencia flamenca de Martinillo ha desaparecido, y se organizan otros espectáculos, como la velada "científico-recreativa" por Sara Mak y Señor Tarley. Cuando se acude otra vez al flamenco, en octubre, se hace con Manuel López.

Partitura firmada de "La marcha de Cádiz!
Los "grandes" temas

Una ola de "vida alegre" recorrió el país en la últma década del siglo XIX. Su caudal se alimentaba de toros y representaciones teatrales de todo tipo, aunque predominando las zarzuelas y las "piezas" del "género chico". Y Logroño no fue la excepcón.
Los temas dominantes en el "Teatro Principal" y en los cafés-teatro de la ciudad se ajustaron, como en todas partes, a los acontecimientos políticos. "La marcha de Cádiz" representa al "espíritu bélico de zarzuela" que acompañó a la Guerra de Cuba. "Los Cuadros disolventes" al "alma de chirigota" con que se rodeó la Guerra con "los tocineros yankees". "Chateau Margaux", "¡Cómo está la sociedad!", "El plato del día", "I cómoci tronati", "Las doce y meda y sereno",... y tantas otras, asumen la parte pícara y festiva para suavizar las crisis.
Verdejo y la Sra. Fernández bailando sevillanas, la "niña Eloisa Nicuesa" y su incansables progenitores representando todos los papeles en el "Cafe del Siglo", así como Felipa López y Simón Escrich, Delgado y su mujer haciendo de todo en el "Universal", cumplieron con los papeles de estos mismo temas que grandes autores desempeñaron en Madrid, Valencia y Barcelona.

Escena y partitura de "Cudros disolventes"


Los coetáneos


La atracción por la música. Los cafés " Concert" logroñeses

En el Café. Grabado de "La Rioja" en 1894
Todos los cafés logroñeses de final del siglo XIX, con la única excepción de "Los Dos Leones" en la calle del Mercado, "no reparan en gastos", según dicían, para distraer a sus clientes con la organización de veladas y espectáculos de todo tipo, a la vez que degustan sus consumiciones.

En el "Del Siglo" y "Universal", antes de "enzarzarse" en la carrera por el dominio de "el género chico" organizan todo tipo de actos.. La orquesta de guitarras y bandurrias de Felipe Calleja deleita con frecuencia durante los años 1893 y 1894 a los asistentes al "Universal". Así como lo hace la banda del Regimiento de Bailén en el "Del Siglo". Pero entremedias también programas otros tipos de actos. En diciembre de 1893. citando algunos casos, en el "Universal" se celebra teatro ("Un robo" con el artista José Prats y el Sr. Pérez trabajando de hombre serpiente y acróbatas); o en septiembre de 1895 actúa el Sr. Medina y su señora, más la cantante Constanza López, cerrandando sus actuaciones con el canto de la "jota aragonesa". En 1895 en el "Del Siglo" entretienen a los asistentes la concertista de bandurria Miss-Zaida a base de mazurkas y valses; hace lo mismo la cantante señorita Arthon con el profesor don Antonio Serrano con una selección de fragmentos de zarzuelas; el ilusionista Sr. Lesón; el concertistsa de guitarra Sr. Esteban Juez; y en septiembre se recurre al "canto y baile flamenco" y a las zarzuelas y diparates cómico-lírico, como por ejemplo, el titulado "Música clásica"

Otro tanto sucede en el Café de París y en el Café Suizo, aunque en estos casos con el aliciente de servir "platos a la carta o en mesa redonda a 2,50 pesetas" como sucede en el segundo durante el verano, los miércooles y viernes, en el jardin . En el invierno contrata, entre otros, al maestro Sr. Lacal al piano y a los artistas Sr. Ducha y compañía para interpretar programas musicales a base de pasodobles, arias, "potpuri viscaíno", tanda de valses, himnos patrióticos, juguetes y jota del país; o al sexteto dirigido por Lorenzo Marín que tocará todos los días no festivos. Sin dejar de presetar al ilusionista Mr. Artoff en junio de 1896; o al "hombre de acero, Mr. Rubins", en agosto de 1897; o el oboesista Sr. Navascués y el profesor Sr.Marín
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