Se puede afirmar que los riojanos vivieron y/o padecieron la "guerra de Cuba", como los demás habitantes del resto del país. El profesor Carlos Gil Andrés ha dejado escritas páginas interesantes sobre el particular. En ellas ha demostrado que sucedió lo mismo que el resto de España. De una parte los que vivieron la guerra desde el Espolón, la calle de las Delicias, los Café del Siglo y "El Universal" o desde los jardines de verano de "Las Amescuas", y en los andenes del ferrocarril, ... con emotividad, con epítetos elogiosos para los nuestros y despectivos para los "jankis", con sólo patriotismo de zarzuela y opereta, de vítores y mueras; y de otra los que la padecieron in situ y en sus propias carnes, forzados por el servicio militar obligatorio del que no pudieron evadirse ni siquiera convirtiéndose en prófugos.
La prensa regional está repleta de páginas y datos en los que se definen perfectamente algunos de los pasos del periplo completo de los riojanos en torno a la Guerra de Cuba. Pero se dan otros pasos que no son recogidos en las galeradas sobre los que escasean las fuentes. Por ahora se sabe bastante de "la marcha a Cuba" de los "aguerridos e indómitos soldados españoles", en este caso de los acuartelados o naturales de La Rioja, pero poco, o muy poco, del sistema de reclutamiento que perjudicaba a una clase de la población y beneficiaba a otra, y de la oposicón contra él, - el lema de los socialistas: "o todos o ninguno"- es únicamente mera generalizadión o slogan. Como tampoco abundan los datos de la estancia en Cuba y de lo que sucede con aquellos que tuvieron la fortuna de subsistir, y quedarse allí, o volver, es decir, con los repatriados.
El ritual de despedida de los que partían para Cuba,
sin saber ni siquiera en dónde estaba, siempre era el mismo.
También se conocen algunas de las protestas y amotinamientos de los
ciudadanos y de los propios reclutados ya puestos en "marcha". E incluso
cómo se relacionaron con el propio Sagasta que en estas fechas
estaba de visita, y de homenajes, en nuestra ciudad.
Pero, ¿cuántos fueron y cuántos volvieron? ¿Qué
papel desempeñaron? Ambos interrogantes, por ahora, y que yo
sepa, no se les ha dado respuesta. Esperamos que algún día suceda. Mientras tanto presentamos al riojano Félix Medrano, con el típico uniforme, cuando estuvo en Cuba.