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MARÍA DE LA O LEJÁRRAGA

Matrimonio de María

Gregorio Martínez Sierra y María de la O Lejárraga García se casaron en el año 1900, después de varios años de relaciones sentimentales y literarias. Formaron una pareja realmente dispar.

Se diferencian en la edad y en algunos otros aspectos más fundamentales. Ella había nacido a finales de 1875 y él en 1881. María procedía de una familia de profesionales de clase media baja, íntimamente unidos al mundo de la cultura, siendo su padre médico de la zona periférica madrileña de los Carabancheles y su madre de amplia cultura autodidacta, mientras que Gregorio nacía dentro de una familia de comerciante medios, de escasos fundamentos instructivos.

Era María Maestra Nacional y daba clases en una escuela madrileña, mientras que Gregorio no tenía ninguna formación especial. Precisamente vivían del sueldo de la primera.

Gregorio Martínez Sierra
Parece que fueron las inquietudes artísticas el motivo de sus relaciones, que terminaron en sentimentales y más tarde en el matrimonio.

Las relaciones de pareja fueron sólidas durante toda la primera década del nuevo siglo, para deteriorarse en el inicio de la siguiente cuando Gregorio se anamoró "perdidamente" de su primera atriz Catalina Bárcena.

De cualquier manera, y entre todas las "fatigas", relajadas con las confidencias de María a aquellos y a aquellas con los que trabajaba más directamente (Juan Ramón Jiménez y Manuel de Falla, principalmente), convivieron unidos bajo el mismo techo hasta el nacimiento de Catalinita (hija de la Bárcena y Gregorio).
Separación de la pareja
Casa de María en Cagnes (Francia)
María se separó físicamente de Gregorio en los primeros años veinte, y compró una casa de campo en la Costa Azul francesa, en Cagnes, y en ella se retiró a descansar y sobre todo a escribir sosegadamente. A Madrid volvía en los meses estivales viviendo en una casa alquilada. No obstante aún se continuaron viendo con cierta frecuencia, como los muestran los documentos gráficos y epistolares existentes.
En los años treinta los contactos físicos se perdieron del todo, -pero no se llegó a la ruptura definitiva del divorcio, pese a que se había aprobado en la legislación republicana-, y mucho más después cuando Gregorio y Catalina decidieron "hacer las Américas".
Finalmente incluso se perdieron hasta las relaciones culturales y epistolares, como lo demuestra que María tuviera que enterarse de la muerte de su marido por la radio.

Catalina Bárcenas, la amante de Gregorio
Catalina Bárcena con Gregorio en 1914 (Caricatura de El Duende)
Desde 1912 se dan las relaciones sentimentales entre Gregorio Martínez Sierra y Catalina Bárcena. Esta atriz, de origen cubano, había ascendido en el mundo del teatro muy rápidamente por las influencias de unos y de otros empresarios del mundo teatral madrileño del momento, y en especial por el apoyo del propio Martínez Sierrra, que la convirtió muy pronto en primera atriz de su compañía.
María Lejárraga padeció en silencio estas relaciones desde los primeros momentos, y fue uno de sus temas confidenciales con los amigos y colaboradores durante estos años. Poco antes de iniciarse la primavera de 1916 confiesa por carta sus "fatigas amorosas" a su gran amigo, en estos momentos, el músico Manuel de Falla. El cruce de cartas entre ambos en el mes de marzo es absolutamente revelador. Pero previamente se había sincerado con otros, como por ejemplo, con Juan Ramón Jiménez y con Turina.

La ruptura definitiva entre María y Gregorio se produjo cuando Catalina tuvo una hija y pasó a vivir a la casa de la amante

En el año 2000, María Martínez Sierra figuró en los medios de comunicación masivos cuando su tomo de memorias, "Gregorio y yo", prohibido por la censura franquista en los años cincuenta (publicado en Méjico, 1953), salió en su primera edición española. Como esta publicación coincidía con unos escándalos sobre supuestos plagios o calcos tanto de una presentadora de televisión como de autores conocidos, la prensa trató la cuestión relacionada de los "negros". Salieron entonces varios artículos sobre María Martínez Sierra, la autora oculta detrás de la firma de su marido, Gregorio Martínez Sierra (1881-1947).
Varios investigadores han especulado sobre las razones por las cuales María siguió escribiendo obras para un marido que se había marchado con otra. ¿Habrá acertado alguno? Quizá, pero la verdad completa seguirá escondida en los entresijos misteriosos de la psicología humana.